La izquierda exige un referendo y los nacionalistas, el derecho a decidir

Duran justifica la abstención de CiU porque Cataluña ha sido «excluida»

<span lang= es-es >Durán, entre dos aguas</span>. Parafraseando a Francesc Cambó, Duran dijo que entre monarquía y república, él dice Cataluña.
Durán, entre dos aguas. Parafraseando a Francesc Cambó, Duran dijo que entre monarquía y república, él dice Cataluña.

Madrid / La Voz

La sesión dio para mucho. CiU y el PNV se guarecieron en la abstención, aprovecharon para arrimar el agua a su molino y reivindicar el derecho a decidir de catalanes y vascos. La izquierda dijo no a la ley de abdicación y exigió un referendo sobre la forma de Estado. Los diputados de Amaiur se fueron de la Cámara para no votar y los de la Izquierda Plural mostraron carteles en favor del referendo.

Había mucha expectación por escuchar la intervención de Josep Antoni Duran i Lleida, tras su ruptura con Artur Mas. El portavoz de CiU tuvo que esforzarse para explicar la decisión de abstenerse de su grupo, pese a que, como él mismo recordó, formó parte del consenso constitucional de 1978. Durante aquella primera transición, señaló, «Cataluña se sintió mayoritariamente integrada», al contrario de lo que ha sucedido en los últimos años en los que ha sido «excluida» de la historia de España por las fuerzas mayoritarias. Duran pidió a Felipe VI que sea «sensible» a la petición del soberanismo catalán de convocar una consulta de autodeterminación.

Carteles pro referendo

Aitor Esteban recordó que el PNV no formó parte del consenso constitucional y es un partido republicano, pero puso deberes al nuevo rey. «Si quiere la monarquía demostrar alguna utilidad tiene ante sí un reto importante, dar respuesta a las aspiraciones de las diferentes naciones que conforman el Estado español», afirmó. Además, dijo que si el sucesor quiere legitimarse «deberá dejar una idea clara más pronto que tarde de qué modelo de estado imagina».

Nada más comenzar la intervención de Cayo Lara, los diputados de su formación, que lucían, como él, escarapelas con la bandera republicana prendidas en las solapas, mostraron carteles exigiendo un referendo. Fue esa la línea central de su discurso, en el que criticó la opacidad con la que los «partidos dinásticos» han gestionado la abdicación de espaldas a los ciudadanos. «Empecemos a regenerar la democracia con la elección por el pueblo de la más alta institución del Estado, porque el pueblo es el único soberano», terminó.

En las intervenciones del grupo mixto contrarias a la ley hubo de todo. Joan Baldoví (Compromís) utilizó la famosa canción Habla, pueblo habla con la que se apoyó el referendo constitucional de 1978, para defenderlo ahora. Alfred Bosch (ERC) comenzó su discurso con la frase que empleó Francesc Macià para proclamar el estado catalán y terminó diciendo que el 9 de noviembre los catalanes decidirán entre monarquía española y república catalana. Por el BNG, Olaia Fernández Davila defendió un referendo y el inicio de un proceso constituyente y dejó claro que su grupo aspira a «poder articular una república propia de Galicia». Pero el más vehemente crítico del rey fue Sabino Cuadra (Amaiur), que acabó su incendiario parlamento con esta frase: «Ni el padre ni el hijo ni el espíritu de Franco que anida en los dos». Finalmente, mostró la ikurriña y profirió gritos en favor de la independencia.

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