El rey abdica: «Quiero lo mejor para España»

El príncipe de Asturias, que reinará como Felipe VI, accederá al trono tras la aprobación de una ley orgánica en las Cortes generales que regule el procedimiento de la abdicación

Pinto

Madrid / La Voz

«He decidido poner fin a mi mandato y abdicar la Corona de España». Pasaban unos minutos de la una de la tarde cuando el rey don Juan Carlos realizaba el sorprendente anuncio que ponía fin a 39 años de un reinado que han marcado la historia reciente de España. El hombre que trajo la democracia, forjó las libertades y las defendió de los golpistas el 23-F

daba paso así al príncipe don Felipe, que reinará como Felipe VI, que, según afirmó, «encarna la estabilidad y que «tiene la madurez, la preparación y el sentido de la responsabilidad necesarios para asumir con plenas garantías la jefatura del Estado y abrir una nueva etapa de esperanza en la que se combinen la experiencia adquirida y el impulso de una nueva generación».

Esa, la de la necesidad de abrir paso a «una nueva generación» que afronte los nuevos desafíos, fue una de les claves del discurso con el que el rey se despedía del trono y de todos los españoles. «Hoy merece pasar a la primera línea una generación más joven, con nuevas energías, decidida a emprender con determinación las transformaciones y reformas que la coyuntura actual está demandando y a afrontar con renovada intensidad y dedicación los desafíos del mañana», señaló, tras declarar que su única ambición «ha sido y seguirá siendo siempre contribuir a lograr el bienestar y el progreso en libertad de todos los españoles». Pero ahora, según dijo, «una nueva generación reclama con justa causa el papel protagonista, el mismo que correspondió en una coyuntura crucial de nuestra historia a la generación a la que yo pertenezco».

Anuncio por sorpresa

La noticia, sin duda una de las más trascendentes desde la instauración de la democracia, sorprendió a todos por producirse precisamente en un momento en el que el rey y sus asesores daban por superadas las dificultades físicas que han impedido al monarca ejercer sus funciones en plenitud de facultades durante los últimos años.

El anuncio desde la presidencia del Gobierno de que Mariano Rajoy iba a comparecer para dar un mensaje institucional puso a todos tras la pista de una decisión que, según aseguró el propio don Juan Carlos, había tomado ya el pasado mes de enero, con motivo de su 76 cumpleaños. «Consideré llegado el momento de preparar en unos meses el relevo para dejar paso en inmejorables condiciones de asegurar la estabilidad», señaló el rey. Este se lo comunicó al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, el 31 de marzo y, posteriormente, al secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba. El secreto se mantuvo porque el monarca quería dejar pasar las elecciones europeas para comunicar su decisión.

La abdicación llega en uno de los momentos de mayor debilidad de la monarquía española, según reflejaba la encuesta del CIS de abril, en la que los ciudadanos calificaban con un 3,72 a la institución, solo cuatro centésimas más que hace un año. A ese deterioro ha contribuido de forma muy especial, además de otros escándalos que han afectado al monarca, el caso Nóos, en el que están imputados el yerno del rey Iñaki Urdangarin y su esposa, la infanta Cristina, esta última a la espera de que el juez José Castro tome en unas semanas una decisión definitiva sobe si se sentará o no en el banquillo.

El anuncio tiene lugar inmediatamente después de la celebración de unas elecciones cuyos resultados evidencian la fatiga del actual modelo de Estado y de las instituciones, al quebrar el modelo bipartidista y dar alas a formaciones que plantean la necesidad de acabar con la monarquía e implantar una república.

«Con total normalidad»

¿Por qué ha decidido abandonar ahora? El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, explicó sobre las circunstancias en las que se produce la abdicación, que había «encontrado al rey convencido de que este es el mejor momento para que pueda producirse con total normalidad». «Los españoles sabremos escribir esta página en un clima sereno, con tranquilidad, y agradecimiento al rey», afirmó desde la Moncloa el jefe del Ejecutivo en una declaración que reflejaba el momento histórico del anuncio. El presidente afirmó que la preparación, el carácter y la amplia experiencia en asuntos públicos del príncipe Felipe constituyen una «sólida garantía de que su desempeño como jefe de Estado estará a la altura de las expectativas».

Don Juan Carlos considera que había llegado el momento de realizar la sucesión «con total normalidad», una vez recuperado físicamente y retomada la actividad institucional, lo que indica que no quería abdicar en plena convalecencia, sino en un momento de mayor tranquilidad después que el debate sobre su posible renuncia, que fue muy intenso en el 2013, remitiera hasta prácticamente desaparecer de la escena pública. Fuentes de la Zarzuela señalaban que la decisión no tiene que ver con la salud de don Juan Carlos ni con la actual coyuntura política, pero es indudable, como admitían ayer desde el Gobierno, que el monarca y su sucesor pueden contar durante el año y medio que resta de legislatura con un sólido respaldo en el Congreso de los dos grandes partidos, que suman más del 80 % de los diputados, cuando en las europeas quedaron por primera vez por debajo del 50 %.

La renuncia al trono de don Juan Carlos llega también en pleno proceso precongresual del PSOE tras el anuncio del secretario general socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, de que no continuará como líder de un partido en el que no faltan debates sobre el papel de la monarquía. Ayer mismo, el PSOE anunció la convocatoria oficial de un congreso extraordinario que estará precedido de unas elecciones primarias, aunque la noticia quedó en segundo plano por la decisión de don Juan Carlos.

Entre tres y seis semanas

La proclamación de Felipe VI tendrá lugar en un período que se calcula en un mínimo de tres semanas y podría prolongarse más de un mes. Es el tiempo que puede durar la tramitación parlamentaria de la ley orgánica que, según el artículo 57.5 de la Constitución, debe regular la abdicación, y que aprobará hoy el Gobierno en un consejo de ministros extraordinario, y tras el la cual deberá convocarse la solemne sesión conjunta de las Cortes en la que el príncipe será investido rey de España.

El rey agradeció durante su discurso la ayuda recibida durante todos esto años por la reina doña Sofía y recordó también que don Felipe cuenta con «el apoyo que siempre tendrá de la princesa Letizia» para poder asumir «con plenas garantías» la jefatura del Estado.

En los últimos días, el rey había recuperado con energía su agenda oficial con una gira por los países del Golfo en la que se empleó a fondo para vender la marca España y conseguir contratos para las empresas españolas.

«Guardo y guardaré siempre a España en lo más hondo de mi corazón». Esas fueron las últimas palabras con las que el rey don Juan Carlos quiso despedirse tras 39 años de reinado ininterrumpido.

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