Grecia, el sueño europeo hecho trizas

Syriza gana apoyos, mientras el Pasok casi desaparece del mapa político


Atenas / E. La Voz

«La UE, la troika y el Gobierno, después de haber impuesto las medidas de austeridad tan severas e injustas para afrontar la crisis financiera, ahora dicen que están ilusionados y satisfechos del desarrollo económico del país, pero la gente día a día no ve ninguna diferencia», afirma María Liokalu, de 34 años, que trabaja en un puesto directivo en una multinacional, dedicada a análisis económicos, en el centro de Atenas.

«El porcentaje de paro, del 28 %, es enorme, es casi el triple del que existía antes de que comenzara la crisis. La pobreza sigue, los impuestos van subiendo y los sueldos van bajando cada vez más. La desigualdad y la injusticia permanecen y no ha cambiado nada por mucho que digan los del Gobierno», añade.

Esta es, a grandes rasgos, la situación en Atenas en el año IV después del desembarco de la troika, cuando el sueño europeo estalló de manera abrupta y llegaron, de golpe, las rebajas radicales de sueldos, las tensiones sociales debido a los despidos y la falta de horizontes y, como consecuencia, las ganas de emigrar, ante la ausencia de oportunidades.

Grecia es un país del que casi todo el mundo se quiere ir o lo haría si les llegara la ocasión.

Liokalu lo admite. También se iría. Cobra poco más de mil euros por un trabajo de responsabilidad, que la ocupa de sol a sol, y que en cualquier otra capital europea, le permitiría ingresos muy importantes, se lamenta. Es otro síntoma del deterioro de un país, en el que la gestión de la crisis ha derrumbado los servicios públicos y en el que se ha privatizado, a la búsqueda de ingresos, todo lo que se ha podido colocar.

Terremoto social

Basta comparar los resultados de las elecciones europeas en Grecia del 2009 con alguna de las encuestas que circulan por Atenas estos días para comprender el auténtico terremoto social que han vivido los griegos, después de los rescates de la UE y el FMI, iniciados en el 2010.

Hoy, el partido que ganó en el 2009, con un 36 % de los votos, el socialdemócrata Pasok ha desaparecido prácticamente del mapa, al caer al 5 % de los sufragios, según diferentes encuestas. En la izquierda ha irrumpido con fuerza el joven Alexis Tsipras, de 39 años, cuyo partido, Syriza, ha pasado de un 5 % de los votos a liderar las encuestas (algunos le dan hasta 27 %) y, con un discurso contra los recortes que combina con habilidad el pragmatismo y la esperanza, ha insuflado ilusión a la política griega. Tsipras es el candidato de la izquierda a presidir la Comisión.

En Grecia gobierna el conservador Andonis Samarás, de Nueva Democracia (ND), en coalición con el último líder del Pasok, Evangelos Venizelos, que gestiona unas brasas a punto de apagarse. Es un Ejecutivo apoyado por Bruselas, disciplinado en la aplicación de los recortes y que está apuntalado por la burguesía griega -muy activa políticamente y partidaria de mantener al país en la UE y en los mercados financieros- y por unas importantes redes clientelares, que aún funcionan en Grecia.

Como tercera fuerza, en lo sondeos aparece Amanecer Dorado, el gran problema político de Grecia y el que refleja con mayor crudeza la frustración y la rabia de los griegos ante la situación, muy compleja, en un país con numerosos inmigrantes ilegales. Con expectativas de obtener más del 10 % de los sufragios, se ha situado un partido de ideario nazi, cuya cúpula está en la cárcel, y a quien el Tribunal Supremo le ha permitido presentarse a las elecciones al estar en el aire todavía su situación legal.

Municipales y regionales

Además de las elecciones del 25-M, Grecia afronta elecciones municipales y regionales este domingo. Los resultados tendrán influencia en los comicios europeos de la semana siguiente, según analiza Vassilis Margaras, militante del Pasok. «Habrá muchos votos para pequeñas formaciones y partidos de protesta. En las elecciones municipales y regionales, los candidatos de los partidos de Gobierno van a tener mas éxito porque les conocen mejor y Syriza no esta bien organizado al nivel local», pronostica Margaras.

«La gente está harta, decepcionada e indignada. No sabe qué votar. Ve que todos son lo mismo. La mayoría de los políticos del Pasok se han ido a Syriza, o sea todos los que robaron el dinero del Gobierno ya están en el partido de Tsipras. La economía está más inestable que nunca», apostilla María Liokalu, con hastío hacia sus políticos.

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