Un robot encuentra a los cuatro militares muertos en Canarias

El helicóptero con sus cuerpos está a 2.363 metros de profundidad


madrid / colpisa

Un mes después de que el helicóptero del Servicio Aéreo de Rescate del Ejército del Aire cayera al mar, a unas 30 millas náuticas al suroeste de Fuerteventura, un robot contratado por el Ministerio de Defensa halló los restos de la aeronave y en su interior a los cuatro militares desaparecidos en el siniestro.

El vehículo Rémora II, perteneciente a la empresa estadounidense Phoenix International, que estaba embarcado en el buque privado EDT Ares, encontró a las tres de la mañana de ayer, hora canaria, el helicóptero Súper Puma accidentado el 19 de marzo. Estaba a 2.362 metros de profundidad y las imágenes reportadas por el robot confirmaron la presencia de los cuerpos del capitán coruñés Daniel Pena, los tenientes Carmen Ortega y Sebastián Ruiz, y el sargento Carlos Caramanzana.

Procedimiento de rescate

Ahora se estudia la viabilidad y el procedimiento de rescate de los cuatro tripulantes, ya que dada la profundidad en la que se encuentra el helicóptero las labores de recuperación de los cuerpos son complejas, señalaron desde el Ministerio de Defensa. No obstante, el jefe de la Comisión de Investigación Técnica de Accidentes de Aeronaves Militares ya está en Las Palmas para coordinar estas tareas.

El rescate de los militares ha movilizado al Ejército del Aire y la Armada, que mandó desde Rota (Cádiz) a la dotación del Malespina para apoyar las labores junto al patrullero Meteoro y el buque EDT Ares.

La zona inspeccionada la marcó el único superviviente del fatal accidente, el sargento John Ander Ojeda, de 26 años, que se recupera con satisfacción de las secuelas físicas y anímicas que le produjo el siniestro.

Los familiares de los tripulantes fallecidos fueron informados del hallazgo de madrugada. El padre del teniente Ruiz, Sebastián Ruiz, señaló que al menos la noticia de su aparición les permite «soportar la pena» con más tranquilidad. «Tenía la corazonada de que iban encontrar a los accidentados, porque era Semana Santa, hoy [por ayer] es Domingo de Resurrección, por lo que iba a ser como si ellos resucitaran, que iban a aparecer», aseguró desde Canarias.

«Cuando esta madrugada me han llamado y me lo han dicho me ha dado un vuelco el corazón porque, por fin, es una noticia buena el que localizaran el aparato y, al mismo tiempo, que estuvieran todos, que era algo que también nos tenía un poco en vilo», agregó. «Ahora tenemos una tranquilidad que antes no teníamos, ya que lo peor que hay en la vida es la incertidumbre, y más cuando sabes con seguridad que tu hijo está fallecido y no sabes dónde se encuentra. La noticia no es una alegría, porque la pérdida es tremenda, pero sí permite soportar la pena y el sentimiento», comentó.

Lo que queda «es la última fase de la operación, traerlos a la superficie», y añadió que, para que se logre, «están los técnicos, y ahí están los hechos». «Vamos a seguir como hasta ahora, confiando y esperando que los traigan de vuelta», resaltó.

Militares bien preparados

Los cinco militares realizaban en un helicóptero Súper Puma una misión rutinaria de entrenamiento consistente en efectuar prácticas de evacuación nocturna de personal mediante su izado en grúa desde el buque Meteoro de la Armada.

Todos ellos habían estado desplegados en la misión de Afganistán, en la base de Herat, por lo que «estaban acostumbrados a misiones de riesgo», según aseguró el ministro de Defensa, Pedro Morenés, cuando se desplazó al lugar del siniestro. También resaltó su excelente preparación y su experiencia, ya que acumulaban más de 5.000 horas de vuelo. El coruñés Pena Valiño tenía más de 1.700 horas.

El capitán

Experto piloto coruñés. Daniel Pena Valiño, de 36 años, era el capitán del helicóptero. Aunque nació en Vitoria, porque allí se encontraba destinado su padre, también militar, volvió a A Coruña a vivir. Participó en varias misiones de paz del Ejército español en Afganistán. Durante su etapa en Madrid, pilotó el helicóptero en el que se desplazaba el príncipe Felipe. Llevaba tres años casado con Sonia, hija de un prestigioso traumatólogo de A Coruña. El experto piloto, con más de 1.700 horas de vuelo, era también un atleta.

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