«Marruecos colabora más que nunca, no lo que nos gustaría»


MADRID / COLPISA

Juan José Imbroda (Melilla, 1944) lleva catorce años al frente de la ciudad autónoma de Melilla. Advierte de que su ciudad está a punto del colapso, con casi 2.000 subsaharianos en el Centro Temporal de Internamiento.

-¿En qué debe consistir el pacto de Estado que reclaman usted y el presidente de Ceuta?

-Irremediablemente pasa por una adaptación de la Ley de Extranjería y por un decidido apoyo a la labor de las fuerzas de seguridad del Estado que trabajan en la frontera. También hay que actualizar los acuerdos con Marruecos, sobre todo en lo referente a la devolución de inmigrantes, para que se haga con todas las garantías, pero también en el menos tiempo posible.

-¿La inmigración es un problema político, policial o una emergencia humanitaria?

-Es una emergencia humanitaria, un verdadero drama humano. Los países de la zona sur del Sáhara son muy pobres y suelen padecer crisis económicas y políticas con mucha frecuencia. Este drama humano, una vez que llega a la frontera de España e intentan violentarla, ya se convierte en otro tipo de problema.

-¿Entienden realmente las autoridades de la Comisión Europea la magnitud del problema?

-Para ellos no es un problema grave. Esta frontera está muy lejos de Bruselas y no están muy concienciados. El Gobierno tiene que incidir en concienciar que este no solo es un problema de España, porque el inmigrante que pasa irregularmente a Melilla lo que realmente quiere es irse a Berlín, Roma o París. Lo de Melilla es coyuntural.

-¿A la Unión Europea le pide más dinero o más apoyo técnico?

-Los medios económicos son siempre fundamentales. Hay que intentar paliar el problema en origen. Ir a los países de donde proceden los inmigrantes e intentar contribuir a su desarrollo.

-¿Marruecos colabora de manera satisfactoria, sobre todo en la persecución de las mafias que tratan con seres humanos?

-Está colaborando más que nunca, aunque todavía no todo lo que nos gustaría a nosotros. El jueves, sin ir más lejos, la policía marroquí desbarató el intento de llegar a España de manera violenta de 2.000 subsaharianos.

-¿Aumentar las vallas sirve realmente para algo?

-El inmigrante debe ver que no compensa violentar la frontera de España. Si esto no lo tiene meridianamente claro da igual lo que se haga. Nosotros no estamos en contra del inmigrante, pero sí de la inmigración ilegal. No se pueden violentar las fronteras de un país. La colaboración de Marruecos es clave para lograr que sea un problema para el inmigrante intentar violentar la frontera.

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