Adolfo Suárez: «Se me acusa de ser un hombre ambicioso...»


«Toda la vida soñé con ser presidente del Gobierno». «¿El poder? ¡Me encanta! Eso me encanta, sí, presidir el destino de mi país!». «Se me acusa de ser un hombre ambicioso... ¡Pero ¿es que nadie se ha parado a pensar que ya se han cumplido todas mis ambiciones personales? Todas... ¿Y usted cree que el poder, por sí mismo, satisface a quienes lo poseen? [?] Es apasionante. Pero eso satisface el primer año. Después, no te llena, porque entran en juego otras cosas más importantes. [...] Por sí mismo no puede justificarse. El poder solo se justifica en función del cumplimiento de unos objetivos, por supuesto no personales. Además, yo no he disfrutado las compensaciones personales que el poder comporta. Nadie puede negar que soy un hombre volcado en mi trabajo; no se me ve en cócteles ni en cenas, ni en ninguna de esas facetas agradables de la vida pública. [...] Son muchos deberes. Mi primera obligación es convencer. Tengo un partido que apoya mi gestión. Y no puedo decir: esto se hace así porque yo lo he decidido. Vivo convenciendo...».

Ironías sobre la Falange

«El Movimiento es la Falange? y la Falange es igual a los nazis. Ya sé? El Movimiento, para mí, fue siempre una organización esencialmente social. Allí se intercambiaban ideas, había círculos de jóvenes, muy libres, y nada más».

El Opus Dei y la religión

«Desde hace años me he hartado de decir que el Opus Dei, al que he pertenecido, no es más que una organización piadosa. Nada más. Sin ramificaciones políticas o financieras». «La religión es para mí fundamental».

La Pasionaria y Carrillo

«Ya es gente vieja. Pertenecen a una época pasada. Ya no representan nada de la España moderna. ¿Oficializar su regreso? No».

Advertencias en «El Alcázar»

«La gente de El Alcázar es encantadora, pero en materia de Constitución no son expertos. Se harán las elecciones. Es cierto que, después de la Constitución, el Ejército será una garantía de la legalidad. Pero eso es todo».

Incomprendido

«Cuando el rey me eligió como presidente todo el mundo estaba contra mí. Aquí y en el exterior. Hasta Le Figaro me despreciaba. Hoy, esto es extraño, la campaña ha terminado. Es mi primera victoria. Aguanto mucho».

Vocación

«Político lo seré siempre, porque siempre viviré intensamente lo que afecte a la convivencia».

Un gran desconocido

«Yo soy el primer convencido de ello [de que es el gran desconocido para los españoles]. No. No me conocen. Sí. Ellos tienen derecho; y yo tengo la obligación de explicarme. Y voy a procurar remediar ese desconocimiento; a darles una respuesta. Quiero utilizar más los medios de comunicación. La televisión sobre todo... porque en televisión soy responsable de lo que digo, pero no soy responsable de lo que dicen que he dicho... Tengo muchísimo miedo de cómo escriben después lo que he dicho. Soy reacio a las entrevistas, muy reacio».

«Quien calla otorga»

«El 80 % de lo que se escribe de mí no responde a la realidad... ¿Sabe lo que supone pasarse el día rectificando? ¡Es horrible! ??Quien calla otorga, presidente??, dicen los periodistas. Comprenderán que si alguien inventa una cosa, y la prensa la recibe como noticia y no la contrasta y la publica, no puedo dedicarme a desmentirla... Me faltarían horas». «Yo solo digo que me juzguen por mis obras. ¡Dios mío... que no son todas deleznables!».

«Un hombre desprestigiado»

«Así me va... Soy un hombre absolutamente desprestigiado. Sé que he llegado a unos niveles de desprestigio bastante notables... He sufrido una enorme erosión».

Felipe González, el opositor

«Se trata de un hombre de una inteligencia sorprendente. Nuestra conversación duró tres horas. Podría haber durado toda la noche. Estuvimos de acuerdo en la casi totalidad de los problemas. Felipe González hombre es verdaderamente muy sutil. Tiene un gran sentido de España. Se trata, si duda, de un auténtico patriota». «Es un líder nato. Ya cuando lo conocí me parecía que aglutinaba a un sector muy importante de la izquierda y que, conociendo al personaje, ese sector iba a ser moderado».

El PSOE, ya en el Gobierno

«Los actuales dirigentes del Partido Socialista Obrero Español no respetan límite alguno con tal de permanecer en el poder. El juego limpio no es precisamente el rasgo que los define. Desde las últimas elecciones se ha puesto de relieve su incompetencia, fracaso, prepotencia en la forma de gobernar, desprecio absoluto hacia las minorías [?] En su estrategia de convertirse en partido hegemónico y de conservar el poder, Felipe González no acepta límites». «El PSOE comete la ligereza de atribuírselo todo [...] piensan que la historia de España comienza en 1982».

José María Aznar

«Aznar no conseguirá nunca entrar en la historia».

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