Rajoy afirma que España era un lastre y ahora es uno de los motores de Europa

Anuncia una tarifa plana de 100 euros de cotización para contratos fijos y un menor IRPF para 12 millones de españoles


Madrid / La Voz

«Hemos atravesado con éxito el cabo de Hornos». Mariano Rajoy está convencido de que ha superado el temporal de la crisis y de que la etapa de sacrificios se ha terminado porque el viento sopla ahora a favor de España, a la que le aguarda una cómoda singladura hacia la recuperación. Ese es el resumen del planteamiento que expuso ayer durante el debate sobre el estado de la nación, en un discurso pleno de optimismo y autosatisfacción y sin espacio para la autocrítica. «Se trata de un cambio de tendencia, ha variado nada menos que el rumbo», dijo exultante, para concluir que «España era un lastre para Europa y ahora es parte del motor».

Apoyado en una retahíla de indicadores económicos y en el cambio de opinión de los mercados y los medios sobre la evolución de España, Rajoy quiso poner a cero el cuentakilómetros con un discurso que fue en un programa de Gobierno para los próximos dos años y casi de investidura, con la vista puesta en los sucesivos procesos electorales que aguardan en el 2015.

El presidente es consciente, sin embargo, de que ese cambio no lo perciben todavía quienes más están sufriendo la crisis. «Para los que esperan un puesto de trabajo, puede que les cueste apreciarlo, pero es una gran noticia que ya no estemos estancados, que no caminemos hacia la ruina, que asome ya la recuperación y que estemos rematando los cimientos que sustentarán el desarrollo, el bienestar y el empleo», señaló. Ahora, incidió, España entra en una nueva etapa de crecimiento económico y creación de empleo.

Enfrente tuvo a un líder de la oposición que, además de reprocharle el tono triunfalista y exento de autocrítica mientras casi seis millones de españoles siguen en paro y otos muchos se ven sometidos a enormes sacrificios, puso en duda el optimismo de Rajoy y dijo que para millones de españoles lo peor está aún por venir. Cuestionó incluso que estén mejorando las exportaciones, dato esgrimido continuamente por el Gobierno, y culpó al presidente de haber aumentado la desigualdad entre los españoles. En su réplica, Rajoy respondió a esta enmienda a la totalidad acusando al líder del PSOE de haber hecho un «discurso apocalíptico» y reprochando constantemente a Rubalcaba su responsabilidad en el deterioro económico. Fue un debate áspero pero sin estridencias, en el que el líder del PP recibió fuego cruzado desde todos los flancos, que lo acusaron de exceso de triunfalismo, aunque la temperatura subió con los portavoces de Izquierda Plural, que pidieron su dimisión.

REBAJAS FISCALES

Menos cotizaciones.

Rajoy aprovechó su discurso para anunciar una bajada de impuestos. Pero se guardaba un as en la manga. A la anunciada rebaja del IRPF, añadió un fuerte descenso en las cotizaciones sociales para los empresarios que firmen contratos indefinidos, con una tarifa plana de cien euros al mes durante los primeros 24, siempre que se trate de empleo neto y aumento de plantilla. Si el empresario no mantiene el contrato durante los tres años siguientes, deberá devolver los beneficios aplicados. El mismo Rajoy calificó esta medida de «difícil, valiente y arriesgada». Sobre la bajada del IRPF no dio detalles más allá de que beneficiará a más de doce millones de contribuyentes, y que los que ingresen menos de 12.000 euros anuales no tendrán que declarar.

Tranquilo y confiado, mostró su optimismo desde el minuto uno. Hace un año, comenzó su intervención en tono defensivo, enumerando el número de parados. «Señorías: 5.965.400...». Se trataba de una estrategia para adelantarse a las críticas de la oposición por el desempleo desbocado. Doce meses después, las cifras de paro apenas han disminuido unas décimas, pero Rajoy eludió citar el número exacto de parados, que asciende a 5.896.300. Solo cuando llevaba ya media hora de discurso, apuntó que la tasa interanual de desempleo se ha reducido en un año en 166.346 personas y habló de «más de cinco millones y medio» de parados.

Indicadores económicos

Con la prima sí se come. «Hay quien dice que con la prima de riesgo no se come: nada más falso», dijo Rajoy al hablar de la mejora en los intereses de la deuda, para contrarrestar así las críticas de quienes lo acusan de quedarse en los datos sin preocuparse por las personas. Según afirmó, lo ahorrado con la bajada de la prima equivale a «un cuarto de lo que se gasta en prestaciones por desempleo». De cara al futuro, se mostró igualmente optimista y anunció una mejora en las propias previsiones del Gobierno, de manera que el crecimiento se cifra ahora en un 1 % para el 2014 y en un 1,5 % en el 2015.

Referendo catalán

«No puede celebrarse».

Rajoy no aportó novedad alguna en torno al desafío soberanista catalán. Afirmó que España es un Estado de derecho en el que todos están sometidos a la Constitución y las leyes, incluidos los políticos. Y explicó que es el conjunto del pueblo español el que tiene la soberanía nacional para decidir lo que quiere que sea España. «Nadie unilateralmente puede privar al conjunto del pueblo español de derecho a decidir sobre su futuro», señaló, por lo que «ese referendo no se puede celebrar» ya que «no es legal». Abrió, sin embargo, la puerta al consenso al afirmar que siempre ha estado «dispuesto al diálogo». «Ahora, también, pero dentro de la Constitución y de la ley», añadió, recordando que la Constitución «puede ser reformada», aunque quienes quieran hacerlo deberán seguir los pasos que la ley establece. Reafirmó su disposición al diálogo al portavoz de CiU, Josep Antoni Duran i Lleida, quien lo acusó de radicalizar la situación con su inmovilismo. «El independentismo se alimenta de sus torpezas», dijo.

Corrupción

Sin rastro de Bárcenas. Rajoy evitó de nuevo hablar de Luis Bárcenas, del caso Gürtel o del descubrimiento de cuentas en Suiza a dirigentes del PP. Se limitó a hacer un discurso general sobre la regeneración democrática. «No podemos permanecer impasibles cuando los ciudadanos señalan a la corrupción como una de sus principales preocupaciones», afirmó. Destacó las leyes de transparencia, el plan de regeneración democrática aprobado por el Consejo de Ministros y las medidas penales en la lucha contra la corrupción. En esa línea propuso que la financiación ilegal de los partidos sea delito.

Inmigración

De pasada. El presidente mencionó de pasada la inmigración en su discurso, señalando que la UE «no ha acertado a resolver el problema». Rubalcaba le exigió que permita que el Congreso investigue las 15 muertes en Ceuta, a lo que respondió que ha habido 20.000 intentos de asalto a la frontera de Melilla entre el 2004 y el 2011, y 17.000 en Ceuta y «es la primera vez que se arremete contra el Gobierno de esta manera». Y recordó al líder del PSOE que fue el Ejecutivo de Zapatero el que puso las concertinas. Señaló que en Ceuta «hay muchas personas que han perdido la vida», pero no es la primera vez que sucede «y yo nunca le he reprochado nada». Por ello, acusó a Rubalcaba de demagogia por utilizar de forma partidista un tema de Estado. Defendió al ministro del Interior, al que dijo no va a destituir por los sucesos de Ceuta.

Aborto

Rehúye el debate. Rajoy rehuyó debatir sobre la reforma de la ley del aborto, un asunto polémico que ha causado el rechazo de toda la oposición y disensiones en su propio partido. Aunque Rubalcaba lo puso sobre la mesa e insistió varias veces para intentar que el presidente se pronunciara. «No habla usted de la ley del aborto», le dijo. Solo finalmente se limitó a decir, en respuesta a Cayo Lara, que presentará el proyecto.

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