«La alternativa a saltar la verja de Melilla es la muerte»

Alfonso Andrade Lago
Alfonso Andrade REDACCIÓN / LA VOZ

ESPAÑA

MARCOS MÍGUEZ

Ballo, Yusuf y Kouly relatan cómo se jugaron la vida en el Gurugú

19 feb 2014 . Actualizado a las 10:03 h.

Trepan sin echar la vista atrás porque «no hay otra salida», porque «la alternativa a saltar la verja de Melilla es la muerte». Ballo, de 25 años, viene de Malí. Cruzó varias fronteras «a pie» antes de entrar en Marruecos. A la reja «de la libertad» se encaramó en la noche del 23 de septiembre «junto a otras quinientas personas». «Logramos cruzar unas 150», desafiando las concertinas y los «casi siete metros de caída» para entrar en España.

«Apenas sufrí heridas -dice aliviado- pero en mi grupo había gente que se dejó las orejas en las cuchillas o que se cortó las manos, las venas... No sé si habrá muerto alguno». Pero es una cuestión «de supervivencia», interrumpe Kouly, de 24 años y natural de Guinea Conakry, de donde tuvo que huir. «Soy cristiano y tenía problemas con un grupo musulmán. Asegura que su vida «corría peligro» y que la verja de Melilla y las pelotas de goma eran «un riesgo menor».

Para Kouly y Ballo, «la Guardia Civil» se emplea allí con contundencia: «No son balas, pero algo sí que disparan». Con todo, lo que de verdad temen los subsaharianos no es el recibimiento en España, sino «la brutalidad de la policía de Marruecos», confirma Yusuf, de 23 años, que procede también de Guinea Conakry. «En Marruecos -continúa- nos escondemos porque las palizas son terribles cuando nos pilla la policía». Los tres inmigrantes, que comparten piso en A Coruña, creen que podrían «haber muerto» en ese país.