Apenas medio millar de indignados y antimonárquicos en tono festivo

Los concentrados muestran su apoyo al juez castro

Los concentrados no llegaron a ver el coche de la infanta, que llegó por otra calle.
Los concentrados no llegaron a ver el coche de la infanta, que llegó por otra calle.

Palma / Colpisa

Los grupos hostiles y los manifestantes radicales que la policía dibujó en sus informes para librar a la infanta del paseíllo por motivos de seguridad al final no fueron más de medio millar de pacíficos manifestantes. Una amalgama de madrugadores activistas antimonárquicos, independentistas, republicanos, indignados, ecologistas, curiosos, sindicalistas y jubilados, que sobre todo buscaban aprovechar la cobertura informativa para dar a conocer sus reivindicaciones.

Pero todo en un ambiente festivo y muy colorista. Pocos, pero muy ruidosos, no pararon de gritar consignas hasta que el tedio y la falta de movimiento hicieron desistir a los congregados, que, salvo algún irreductible, desaparecieron antes de la hora de comer y sin haber podido ver siquiera el coche de la hija del rey, que evitó la Vía Alemanya, donde estaban congregados, a más de 300 metros de la rampa del juzgado.

«¡Castro, amigo, estamos contigo!», fue uno de los gritos más coreados por los manifestantes en apoyo al juez cuya obstinación ha llevado a la imputación de la infanta. El magistrado fue aclamado también al final del interrogatorio. Como suele ser habitual en él, abandonó el edificio judicial en moto. En ese momento, hacia las 18.30 horas, los escasos manifestantes que aún permanecían en el lugar arreciaron en gritos de «No diga Justicia, diga Castro». Algunos de ellos también portaban pancartas en las que podía leerse: «La Justicia tiene un nombre: Castro».

Pero el resto de los lemas coreados y que figuraban en carteles y pancartas eran mucho menos amables. «¡Guillotina para Cristina!», «¡Los Borbones, a los tiburones!» o «¡Estamos hasta los cojones de los Borbones!». Las banderas republicanas, comunistas y de Izquierda Unida se mezclaron con las esteladas independentistas y también con pancartas de apoyo al juez del caso Nóos y a los magistrados Baltasar Garzón y Elpidio Silva por sus persecuciones de la trama Gürtel y de Miguel Blesa. Fueron multitud los carteles en los que se mostraba a don Juan Carlos caracterizado como el Padrino, y otros más guasones como el que pedía «Cristina, bombón, firma-noos un talón».

Protestas varias

Sindicalistas de UGT y trabajadores de Coca-Cola, que están negociando un ERE que puede dejar en la calle a más de un millar de empleados, también se dejaron ver para manifestar su enfado con los recortes de plantilla con carteles de denuncia de la empresa de refrescos, que es «la chispa de la ruina», decían.

No faltaron tampoco los miembros de los colectivos contra las prospecciones petrolíferas en Ibiza o largas pértigas de las que colgaban perchas con camisetas verdes contra los recortes en educación. Se vieron asimismo las camisetas naranjas de Stop Desahucios. También hubo pancartas en los balcones frente al famoso callejón del juzgado, las únicas que se pudieron ver dentro del cordón de seguridad. Amnistía Internacional colgó un gran cartel en inglés con la leyenda «SOS educación. Stop represión» y una bandera arcoíris.

Las protestas Los concentrados muestran su apoyo al juez castro

«La Justicia tiene un nombre: Castro», era la idea común de muchas pancartas

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