«Por muy altas que pongamos las vallas, la gente seguirá tratando de entrar»

Araguás reclama nuevas políticas para atajar la inmigración ilegal
Araguás reclama nuevas políticas para atajar la inmigración ilegal

redacción / la voz

Andalucía Acoge es una de las oenegés más activas en la ayuda a los inmigrantes. Mikel Araguás, su secretario general, defiende la aplicación de otras políticas para evitar tragedias como la ocurrida en Ceuta.

-¿Piensa que la actuación de las fuerzas de seguridad en la zona del puente del Tarajal fue la correcta?

-Lo primero que solicitamos es que se esclarezcan los hechos y se hagan públicas las imágenes que tiene la Guardia Civil, porque creo que esa es la mejor fórmula para saber lo que ha pasado. Además hay un debate de fondo. Lo ocurrido en Ceuta es otra demostración más del fracaso de la política de externalización de fronteras. Por muy altas que pongamos las vallas y muy afiladas que sean las cuchillas, la gente va a seguir tratando de entrar en el país. Todo tiene un mismo origen que son esas políticas que solo pretenden hacer frente al efecto de las migraciones.

-¿Cuáles son las alternativas?

-Necesitamos ir a las causas. Es un ejercicio sencillo. Hay tres puntos calientes en Europa. La frontera entre Grecia y Turquía, Lampedusa y Gibraltar. La mayoría de los movimientos migratorios provienen o bien de países con conflictos bélicos, como Siria, o de Estados del tercer mundo como Eritrea, Somalia y Etiopía, que padecen hambrunas... quizás nos olvidamos que la gente no se mueve por capricho, sino por necesidad porque muchos países están expulsando a sus ciudadanos. Quizá las políticas no deben ir encaminadas a poner puertas para que nadie entre, sino a ayudar a que la gente no se vea forzada a salir de su propio país, no se sienta expulsada.

-¿Qué opinión tiene sobre la política que aplica el Gobierno español contra la inmigración ilegal?

- La responsabilidad de lo que está ocurriendo es de España y de Europa. Hay que recordar que Marruecos se ha convertido en un país prioritario para la Unión Europea con el acuerdo firmado de gestión de fronteras externas. Una de las condiciones de este tratado es el relativo a la aplicación de las políticas migratorias y estamos en desacuerdo con lo que está haciendo España y la UE. Estados democráticos no pueden subcontratar la gestión de los flujos migratorios a un país que a todas luces no cumple los derechos humanos.

-¿Está en contra de esos acuerdos bilaterales.

-Parte de lo que está sucediendo ocurre por ello. España está delegando parte de los flujos migratorios a Marruecos. Y en eso hay una parte de la explicación de lo sucedido en la frontera del Tarajal. La Gendarmería marroquí carga contra las personas que tratan de entrar en España. Y además siempre hay alternativas a las vallas y las concertinas pese a lo que dijo el señor ministro [del Interior]. El fin nunca justifica los medios. Qué vamos a hacer. ¿Colocar minas antipersona? Las vallas y las concertinas no pondrán fin a la inmigración ilegal.

-¿Y cómo se actúa contra las mafias que se lucran con el tráfico ilegal de inmigrantes?

-Creo que elevar las vallas, dificultar la entrada y cerrarnos a lo que ocurre en otros países lo único que hace es que afloren las mafias. Contra estas personas hay que pelear con el imperio de la ley. Pero no hay que confundir una cosa con la otra. Hay que ir contra los delincuentes, no contra los que sufren la delincuencia. Muchas de las personas que están intentando cruzar la frontera son susceptibles de protección internacional, porque provienen de zonas de guerra o porque si son devueltas a su país su vida corre peligro.

-¿Está aumentando la inmigración ilegal hacia Europa a través de Ceuta y Melilla?

-Son movimientos cíclicos. Lo que sí que ha cambiado es que todo el mundo hoy es un reportero. Lo hoy sucede en Ceuta y Melilla lo puede ver cualquier persona casi en tiempo real en todo el mundo gracias a las redes sociales e Internet.

-Según Interior, en los montes próximos a Ceuta y Melilla hay actualmente dos mil personas esperando a cruzar la frontera.

-Es así, por eso me hace gracia que en muchos casos se hable de ataque sorpresivo. Sabemos lo que pasa, pero preferimos hacernos los tontos y obviar una realidad porque pensamos que no nos va a afectar.

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