Gallardón indulta ahora a un conductor que atropelló adrede a dos peatones

El Tribunal Supremo confirmó la condena de 14 años por homicidio frustrado impuesta por la Audiencia de Madrid

colpisa

El Ministerio de Justicia lo ha vuelto a hacer. Solo tres semanas después de que el pasado 7 de noviembre el Tribunal Supremo anulara el polémico indulto que el Gobierno concedió a un conductor kamikaze condenado a 13 años de prisión por circular en sentido contrario en la AP-7, en Valencia, y causara la muerte de un joven en un accidente de tráfico, Gallardón acordó idéntica medida de gracia para otro conductor que deliberadamente, y en dos ocasiones, atropelló en Madrid a dos peatones con la intención de matarlos y a los que dejó malheridos.

El indulto del colombiano Sixto Mario Arango Durango fue firmado por el ministro el pasado 29 de noviembre, cuando aun resonaban los ecos por el controvertido perdón al kamikaze de Valencia. En el nuevo real decreto, Alberto Ruiz Gallardón perdona 8 de los 14 años de cárcel a los que fue condenado el conductor como «autor de dos delitos de homicidio en grado de tentativa», a pesar de que el propio Tribunal Supremo descartó de manera expresa que el doble atropello fuera un accidente fortuito, como alegaba el recurrente, entre otros motivos porque una de las víctimas fue embestida dos veces.

Arango fue condenado en primera instancia en mayo del 2006 a dos penas de siete años de cárcel por la Audiencia de Madrid. El tribunal consideró probado que el procesado intentó matar a sus dos víctimas a la salida del bar Tormes, regentado por su mujer en la localidad madrileña de Torrejón de Ardoz. Según el fallo, cuando ambos salieron del local, el condenado, «que les estaba esperando, puso en marcha su vehículo y, acelerando a considerable velocidad, les embistió, arrollando a ambos cuando se encontraban en la acera».

Las dos víctimas quedaron malheridas. Una de ellas muy grave, con fracturas en el fémur y en el sacro, entre otras lesiones, que le hicieron pasar dos veces por el quirófano y le dejaron secuelas permanentes.

Arango Durango recurrió ante el Supremo con el argumento de que todo fue fortuito. El alto tribunal, sin embargo, confirmó la sentencia de la Audiencia, los catorce años de pena, y sobre todo que el doble atropello no fue un accidente fruto de una «negligencia», sino que fue una acción dirigida «intencionadamente» contra las víctimas.

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