Una vida de lujo y placer sin límite a costa del contribuyente

Caviar, champán, rolls royce, ferraris, yates, cacerías exóticas, mansiones, palacetes, restaurantes de lujo, esquí en las mejores estaciones, viajes a destinos recónditos. Así vivían algunos los personajes de la política y la economía que hasta hace poco se creían intocables y que ahora se encuentran en prisión o a la espera de juicio


A toda crisis económica le acompaña siempre una crisis de moralidad política, económica y empresarial. Esa degradación de quienes aprovecharon los cargos de responsabilidad para acumular riquezas mientras hundían económicamente al país tiene muchos rostros en España, pero algunos casos ejemplifican mejor que otros ese frenesí de lujo y placer obtenido sin escrúpulos a costa del contribuyente. Ahora, la caída de los dioses ha llevado a la cárcel a algunos de los que hasta hace muy poco se consideraban intocables y no se privaban de nada. Otros, esperan su turno para correr la misma suerte.

BLESA: Caviar osos y Ferraris

Miguel Blesa, el expresidente de Caja Madrid, nombrado a dedo por José María Aznar, reunió en apenas 24 horas 2,4 millones de euros de fianza para salir de prisión. La facilidad con la que aportó semejante cantidad fue el primer indicio de la enorme riqueza acumulada durante su paso por Caja Madrid. La realidad, sin embargo, supera las expectativas. La dedicación de Blesa al lujo y el placer que reflejan los correos electrónicos que se le han intervenido es obsesiva. Su pasión por la caza mayor, por ejemplo, una actividad solo para millonarios, era irrefrenable. Búfalos, leones, pumas, osos, ciervos. Todo lo cazaba Blesa en los rincones más recónditos del planeta para posar luego altivo ante los cadáveres de sus presas. Solo por abatir un oso pardo en el 2009 en los Cárpatos, Rumanía, desembolsó entre 15.000 y 23.000 euros. Y cuando no cazaba, se paseaba en un Ferrari o en un BMW blindado que ordenó comprar para él en Caja Madrid y que costó más de 500.000 euros. Pero también le gusta a Blesa comer y beber lo mejor. Y si podía ser a costa de quienes confiaban sus ahorros a su banco, mejor. Un día se le antojó comer caviar. Y uno de sus empleados le informa de que ha localizado un proveedor que se lo llevará a casa. Dispone de Sevruga a 170.000 pesetas el kilo, pero le aconseja tomar el Beluga Royal 000, que en la calle se vendía entonces a 700.000 pesetas el kilo. «Cómprale un cuarto de cada y pruebas», zanja el conseguidor. Otro empleado le informaba en abril del 2007 de los vinos que tiene a su disposición para comer cada día. «Hemos incluido algunas exquisiteces (no todo va a ser ratio de eficiencia), tipo Vega Sicilia, Valbuena, ya habituales y Chateau D'Yquem. También te hemos hecho una selección de buen champán. Un saludo», le comunica. Y, por si tocaba comer fuera, Blesa disponía de una tarjeta de crédito a costa de Caja Madrid y opaca a efectos fiscales con una cobertura de 50.000 euros anuales. Pero más difícil que explicar sus gustos sibaritas le resultará a Blesa justificar como pudo pagar al contado 2,15 millones de euros en 2010 por un chalé en una lujosa urbanización. Por aquel entonces, Blesa ya había puesto en marcha la emisión de preferentes que dejó sin los ahorros de toda una vida a miles de depositantes.

DÍaz Ferrán ROLLS y YATES

El ex presidente de los empresarios españoles Gerardo Díaz Ferrán estaba también acostumbrado al lujo antes de dar con sus huesos en la cárcel. Tan apegado estaba a sus bienes y a sus placeres, que trató de ponerlos a salvo cuando la justicia le pisaba los talones. En un registro en su casa, la policía encontró 150.000 euros en billetes y un kilo de oro. El empresario, condenado en el primer juicio a dos años de cárcel por defraudar a Hacienda 99 millones de euros, disponía entre otros muchísimos bienes de un Rolls Royce Phantom valorado en más de 500.000 euros y un Ferrari con matrícula GDS, las iniciales de su hijo, Gerardo Díaz Santamaría, valorado en 300.000 euros. El hombre que animaba públicamente a los españoles a trabajar más y cobrar menos para salir de la crisis disponía también de dos Bentley, seis Mercedes, cinco Toyota y un Mitsubishi. Toda esa flota trató de ocultarla poniéndola a nombre de su testaferro, Ángel de Cabo. Disponía también de un chalé en Calviá (Mallorca) y diferentes propiedades inmobiliarias en Toledo, México, Holanda o Portugal. Incluso tenía dos lujosos apartamentos en el Hotel Plaza de Nueva York, quizá el más exclusivo de la ciudad, valorados en 14 millones de euros. Pero a Díaz Ferrán le gusta también el mar. Y para eso tenía un lujoso yate de 31 metros de eslora que compró en el años 2007 por cerca de ocho millones de euros. Para comer sin que las olas vertieran sus platos, se hizo instalar tres estabilizadores valorados en 60.000 euros cada uno Hoy, no le harán falta para comer el rancho de la cárcel.

Bárcenas: esquí y comida de lujo

A Luis Bárcenas, el ex tesorero del PP que acumuló 22 millones de euros en Suiza, lo que le gusta es la aventura y esquiar en los destinos más lujosos del mundo, a poder ser gratis, con dinero cobrado en negro u ocultado al fisco. En 1998, Bárcenas y su esposa realizaron un viaje por África en el lujosísimo tren Blue Train, que une Ciudad del Cabo con Johannesburgo. Todo pagado por Francisco Correa, cerebro de la trama Gürtel. Los Bárcenas se alojaban en los mejores hoteles y no paraban además de poner pegas. Su banquero en Suiza ha descrito la vida de lujo del ex tesorero, que visitaba con frecuencia las mejores estaciones de esquí del país alpino y comía en restaurantes con estrellas Michelin como Chez Bacchus. Pero, aunque compró un chalé en Baqueira Beret valorado en un millón de euros, Europa se le quedaba pequeña a Bárcenas, que se desplazaba muchas veces a esquiar a lugares como Canadá e incluso a una exclusiva estación en Armenia, donde estuvo junto a su hijo. Algo de lo que ambos dejaron constancia en un vídeo en Youtube. Incluso estando en prisión, a Bárcenas le resulta difícil dejar de gastar. A pesar de que su mujer pide al juez que le desbloquee 5.000 euros al mes para los gastos de la casa, el ex tesorero ha empezado a pagar 1.500 euros al mes por la compra de un todoterreno Land Rover valorado en 91.936 euros. El dinero con el que lo paga es, según el juez, «de procedencia desconocida».

MATAS: Palacete y billetes de 500

Al contrario que los tres anteriores, el ex presidente balear Jaume Matas no ha puesto todavía los pies en una cárcel, aunque puede hacerlo pronto, tras ser condenado a nueves meses de prisión. Pero, como a los otros, a Matas le pierde el gusto por el lujo. El ex ministro llegó a comprar un palacete del siglo XVI en pleno centro de Palma valorado en 1,65 millones de euros. Solo la reforma le costó otros 1,3 millones de euros y pagó casi todo en billetes de 500 euros. Entre el 2006 y el 2008, Matas solo sacó 450 euros de su cuenta. Pero si el palacete era impresionante, lo que había dentro dejó de piedra a la policía. Más de 150 trajes de las mejores marcas, 50 pares de zapatos, ocho televisores valorados en 40.000 euros, más de 100.000 euros en vajillas y enseres, treinta obras de arte, 50 botellas de Vega Sicilia. En sofás y otro mobiliario gastó 60.000 euros. Siete teléfonos inalámbricos marca Beocom valorados en 4.000 euros. Solo en un escobillero del water, Matas, exquisito él, gastó 375 euros. Pero si le gustaba el lujo, a su esposa, Maite Areal, más. En pocos años, Maite gastó 66.000 euros en una única joyería de Palma. Pagaba siempre en metálico y sin pedir factura. Solo en un reloj Rolex Daytona con brillantes gastó 23.000 euros.

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