El PP rechaza prohibir que las empresas financien a los partidos

Gonzalo Bareño Canosa
Gonzalo Bareño MADRID / LA VOZ

ESPAÑA

Vota contra la propuesta del PSOE, aunque el Gobierno lo aprobará en breve

11 dic 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

El PP y el PSOE escenificaron ayer en el Congreso una pugna por ir más allá que el otro en la lucha contra la corrupción y en la transparencia en la financiación de los partidos. Los socialistas llevaron al pleno del Congreso una proposición de ley en la que se planteaba la eliminación de cualquier tipo de donaciones a las fuerzas políticas por parte de las personas jurídicas, es decir, de las empresas. La propuesta no salió adelante debido al voto en contra del PP, que justificó sin embargo esta negativa en el hecho de que el Gobierno ya prevé incluir esa medida dentro de una de les leyes que presentará de inmediato y que forma parte del paquete de propuestas para la regeneración de la vida pública.

Cruce de reproches

La supresión de todo tipo de donaciones por parte de las empresas iría mucho más allá de lo que planteaban hasta hace muy poco ambos partidos. En la reforma de la Ley de Financiación de los Partidos aprobada en el 2012 se mantuvo la posibilidad de que las personas jurídicas hicieran donaciones. Y tampoco el PSOE planteó entonces más restricciones, aunque ya en el 2013 los socialistas anunciaron su intención de presentar la propuesta que ayer fue rechazada en el Congreso.

El debate se convirtió en un cruce de acusaciones entre socialistas y populares. El portavoz del PSOE, Ignacio Sánchez Amor, negó que su partido fuera condenado nunca por financiación ilegal, pero aseguró que el caso Filesa vacunó a los socialistas contra este tipo de prácticas. Por el contrario, afirmó que los populares no están todavía vacunados porque el caso Naseiro, que afectaba al PP, fue anulado por unas escuchas que se consideraron irregulares. Consideró además contradictoria la actitud del PP al presentar medidas anticorrupción en el Congreso mientras elude responsabilidades en el caso Bárcenas. Condicionó por ello cualquier posibilidad de acuerdo con los populares en esta materia a un cambio de actitud en lo que afecta a este caso.