La corrupción vuelve al segundo puesto de la tabla de problemas de España

El paro sigue a la cabeza de los problemas que preocupan a los españoles según el Barómetro del CIS


Redacción / La Voz

La persistencia de la crisis y los recortes en servicios públicos esenciales están alterando el mapa de preocupaciones de los españoles. La corrupción se ha asentado en los últimos como el segundo problema que genera mayor malestar ciudadano, tras el paro. Y el barómetro del CIS del mes de noviembre identifica otros dos asuntos que avanzan considerablemente en la lista de inquietudes: se trata de la sanidad y la educación. La primera preocupaba al inicio de la legislatura a un 8,1 % de los españoles, un porcentaje que aumentó hace un año al 11,4 % y que ahora es ya del 13 %. Mayor es aún el incremento de la preocupación por la educación, que ha pasado del 6,7 % de hace un año al 11,8 % ahora. En medio, todo el debate sobre la Lomce, las becas y demás incendios provocados por el ministro Wert en la comunidad educativa.

El paro, la economía y los políticos se mantienen constantes entre los principales quebraderos de cabeza de los españoles. Probablemente porque ya forman parte del paisaje, la inquietud ante estos problemas parece relajarse un poco. Pero no precisamente porque haya una mayor confianza en que vayan a superarse. En contra del optimismo que intenta insuflar el Gobierno, los ciudadanos tienen escasas esperanzas en que las cosas vayan a mejor, al menos a corto plazo. Un 69 % de los ciudadanos creen que la situación económica será igual o peor dentro de un año. La desconfianza ante la política es aún mayor, ya que son un 79,7 % los que afrontan el próximo año con pesimismo.

Respecto al desempleo, las perspectivas son ambivalentes. Tres de cada cuatro empleados se sienten básicamente seguros en su puesto de trabajo. Por contra, un 59 % de los parados tienen escasa confianza en que puedan encontrar un empleo en el próximo año.

La corrupción y la prolongada crisis, tanto económica como de las principales instituciones del Estado, se utilizan habitualmente como causas del desapego ciudadano hacia la política y los políticos. Pero quizás haya que añadir otra variable más: el escaso, por no decir nulo, aprecio de los españoles a la vida asociativa. Prácticamente, nueve de cada diez ciudadanos nunca han pertenecido a ningún tipo de asociación. La única excepción significativa son las agrupaciones deportivas, a las que en algún momento de su vida han pertenecido un tercio de los españoles.

En el otro extremo están los partidos, a los que han estado afiliados en algún momento solo un 7,9 % de los españoles. Y quienes participan activamente en ellos son solo un 1,9 %. No parece, además, que la tendencia vaya a cambiar, porque solo un 8,5 % han pertenecido alguna vez a alguna asociación juvenil o estudiantil.

El barómetro confirma también el creciente deseo de que se proceda a una reforma del modelo territorial del Estado. En cuatro años, el porcentaje de españoles partidarios de mantener el Estado de las autonomías en su situación actual ha bajado del 40,5 % al 30,5 %. Una apreciable caída de diez puntos. Por contra, ha crecido en ocho puntos (del 26,4 % al 34 %) la opinión favorable a una cierta recentralización, bien recortando autonomía a las comunidades bien suprimiéndolas por completo.

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