Navarro se impone a los catalanistas del PSC sobre la consulta soberanista

Los derrotados no descartan romper la disciplina de voto en el Parlamento

Pere Navarro, ayer en su intervención en el consejo nacional del PSC en Barcelona.
Pere Navarro, ayer en su intervención en el consejo nacional del PSC en Barcelona.

barcelona / colpisa

El primer secretario del Partido de los Socialistas de Cataluña, Pere Navarro, recibió ayer un amplio apoyo del 83 % de los miembros del consejo nacional de la formación, que avalaron su desmarque respecto al proceso soberanista impulsado por CiU y ERC. Las tesis del sector catalanista, contrario a que el PSC se descuelgue del frente pro referendo, solo logró el 13 % de los votos del cónclave.

La primera consecuencia del giro estratégico del PSC, que cierra heridas con el PSOE, se producirá el próximo 4 de diciembre, que es cuando el Parlamento catalán tiene previsto aprobar una resolución consensuada por CiU, ERC, ICV y la CUP, que reclama a Mariano Rajoy la delegación a la Generalitat de la competencia para organizar una consulta sobre el futuro de Cataluña, tomando como base el artículo 150.2 de la Constitución y que más tarde trasladarán al Congreso.

«Votaremos en contra de cualquier propuesta o iniciativa legislativa relacionada con la consulta que no haya estado acordada previamente con el Gobierno central», ratificaron ayer por mayoría los socialistas catalanes. Sin embargo, el ala catalanista no está de acuerdo con esta declaración. Por ello, Navarro aprovechó su discurso ante el consejo nacional para pedir a los miembros del sector soberanista que no introduzcan más «ruido» en el debate, que dejen de deslegitimar los acuerdos de la dirección y que no rompan la disciplina de grupo.

«Tenemos la obligación moral y democrática» de respetar las decisiones del partido, les recordó, y les advirtió que su discrepancia no puede convertirse en un «ruido permanente» que «desfigure el proyecto del partido». Si no acatan, los miembros de las corrientes críticas, integradas por Ángel Ros (alcalde de Lérida), el diputado autonómico Joan Ignasi Elena o Marina Geli, se arriesgan a una expulsión o a ser apartados al grupo mixto, lo que supondría la ruptura del partido.

La pelota queda ahora en el tejado de los dirigentes díscolos. Aun así, no descartaron volver a votar distinto que sus compañeros en el Parlamento catalán, como hicieron en enero con una declaración parlamentaria sobre la soberanía de Cataluña.

La crisis interna en el PSC se mantendrá, por tanto, hasta el 4 de diciembre. Navarro, que apoya una consulta legal y acordada con Rajoy, trató ayer de alcanzar un consenso con los críticos, pero el pacto no fue posible. Sí logró que las votaciones fueran secretas. Para sacudirse la presión de los críticos, les recordó que, si bien la opinión del primer secretario «es importante», «todavía lo son más las decisiones colectivas», una clara invitación a cerrar filas con el resultado de la votación.

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