Rubalcaba se reivindica como el piloto de la renovación del PSOE

Proclama que el partido «ha vuelto», pero no desvela sus intenciones


Madrid / La Voz

«¡El PSOE ha vuelto!». Fuerte, unido y con las ideas claras, lo que le hace «imparable». Con esta declaración de autoestima personal y colectiva, Alfredo Pérez Rubalcaba abrió y cerró el discurso más vehemente y enardecido que se le recuerda, con el que clausuró la conferencia política que ha renovado el proyecto político de los socialistas. Rodeado de jóvenes colocados estratégicamente para la ocasión, el secretario general echó el resto tras un cónclave al que llegaba con su liderazgo más cuestionado que nunca, pero del que sale vivo gracias al respaldo crucial de la presidenta andaluza, Susana Díaz.

De su futuro no dio ninguna pista, aunque desde ahora mismo se inicia la cuenta atrás de las primarias, cuyo calendario decidirá el próximo comité federal en un máximo de dos meses. Eso sí, se reivindicó como el piloto de la renovación y la modernización del partido, que dijo fue su objetivo al aceptar la secretaría general tras el desastre electoral, porque había «mucho que cambiar y muchas cosas que repensar». Lo que sonó a misión cumplida.

A lo largo de su intervención se aplicó en señalar la distancia ideológica que separa al PSOE del PP, al que calificó como «derecha desalmada» e «insensible», que está creando una «desigualdad insoportable» y se está cargando la cohesión social. Rubalcaba trató de desmentir algo que ha calado en buena parte de la sociedad, que ambos partidos son los mismo. «¡No somos iguales!», gritó entre los aplausos de los asistentes puestos en pie. Solo recibió más ovaciones cuando anunció la denuncia de los acuerdos con la Santa Sede.

Aseguró que el PSOE va a liderar la reconstrucción del Estado social que ha destruido el Gobierno. «Para reconstruir un edificio que la derecha está desmantelando, nada mejor que llamar al arquitecto que lo construyó, que fuimos los socialistas», señaló.

Sobre las primarias abiertas a los ciudadanos afirmó que «marcarán un antes y un después», y se comprometió a «hacerlas bien», es decir «con representación, participación, debate y transparencia» para que sean «un ejemplo de la mejor democracia». Señaló que lo más importante que se ha aprobado el fin de semana es la reforma fiscal, cuyo objetivo es que «cada uno pague por lo que realmente tiene, por la suma de lo que gana, lo que hereda y lo que posee».

Uno de los momentos más inesperados de su discurso fue cuando dijo que el PSOE reconstruirá las relaciones de Cataluña con el resto de España, basándose en dos principios fundamentales, la unidad y la diversidad, y se refirió expresamente a Pere Navarro. «Lo vamos a hacer junto al Partido de los Socialistas de Cataluña, Pere, con vosotros, trabajando juntos». Los asistentes puestos en pie dedicaron al líder del PSC una ovación larguísima que le hizo levantarse para dar las gracias.

Socialistas, no nacionalistas

«Nosotros somos socialistas, no somos nacionalistas», dijo enfáticamente. Y lanzó un mensaje dirigido expresamente a Mariano Rajoy, que pidió a los socialistas que tengan el mismo discurso en todo el país: «No hay ningún partido que tenga tanta pasión por España».

Rubalcaba cerró su discurso con la misma arenga con la que lo inició. «Salimos de esta conferencia fuertes, unidos, con las ideas claras, somos el Partido Socialista, que ha vuelto». Y lanzó un mensaje al electorado progresista que cada vez le disputa con más fuerza IU: «Somos el único partido capaz de llevar a la práctica sus ideas». «Salid fuera y hagámoslo, compañeros»», finalizó un Rubalcaba al que se daba por muerto y que dio la impresión de resurgir de sus cenizas y logró insuflar entusiasmo a un partido en crisis.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
3 votos

Rubalcaba se reivindica como el piloto de la renovación del PSOE