Eduardo López: «Hoy saldría el no, pero en dos o tres generaciones, ganarán»


Barcelona / E. Especial

Eduardo López-Dóriga mantiene una complicada posición en Cataluña. Preside la Asociación por la Tolerancia, abiertamente contraria a la consulta, y denuncia el proceso de aleccionamiento independentista que ha culminado en el actual debate.

-Barcelona está llena de banderas catalanas...

-Bueno, pero proporcionalmente al número de ventanas y balcones son pocas. Una minoría. Hacen mucho ruido, es verdad, pero si realmente hubiera un clamor por la independencia esto sería mucho peor.

-Así que no cree que haya un apoyo real a la independencia.

-No estoy demasiado preocupado por el presente. Estoy seguro de que si hubiera consulta, saldría que no. Pero si se mantiene el control de la educación y el adoctrinamiento que se está produciendo en todo el sistema educativo, en dos o tres generaciones, ganarán.

-Lo que sí parece es que hay un apoyo claro al referendo, al derecho a decidir.

-El derecho a decidir es el derecho a la autodeterminación, aunque queda feo decirlo así. ¿Quién puede oponerse al derecho a decidir? Si lo aceptara, que no lo acepto, me preguntaría dónde acaba ese derecho. ¿Se permitirá decidir en el ámbito comarcal, en el local? ¿qué pasa si la ciudad de Barcelona decide que quiere seguir con España, se respetaría esa decisión? Si se aceptaran esas reglas de juego, a mí no me importaría seguir jugando.

-¿Por qué se ha llegado hasta aquí?

-Por dos razones. Por el argumento de «nos roban», sin pensar que ya nos roban bastante en casa. Mientras en Madrid construían el metro, aquí construíamos un país. El otro argumento es el «atacan nuestra lengua», cuando en las escuelas públicas de Cataluña solo se dan dos horas a la semana en castellano.

-Aquí dicen que, pese a eso, la nota de selectividad en español es mejor que en otras comunidades.

-¿Y no será que en selectividad se les pone un texto y se les pide que distingan entre aves y mamíferos? Porque esto se ha dado. Suelen decir que el castellano se aprende en la calle y yo ya oí a alguien contestar que en qué calle, para mandar a sus hijos. Con dos horas a la semana no se aprende a hablar correctamente el castellano.

-¿Por qué no salen más ciudadanos de Cataluña a defender públicamente estas posturas?

-Esa es una buena pregunta, pero piense que nosotros no contamos con todo el aparato mediático que aquí mueven los independentistas. Defender lo contrario empieza a ser un tema tabú, propio de una sociedad que no es libre.

-¿Cómo cree que acabará todo esto?

-Acabará con concesiones económicas a Cataluña y a otras comunidades y me temo que el tema lingüístico y educativo será moneda de cambio. Dentro de treinta años volverán a la carga.

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