Un bumerán que se vuelve contra la secretaria general

Enrique Clemente Navarro
Enrique Clemente MADRID / LA VOZ

ESPAÑA

Dinamita la estrategia de Rajoy de silenciar el caso al dar voz a Bárcenas

19 oct 2013 . Actualizado a las 12:27 h.

La demanda de María Dolores de Cospedal contra Luis Bárcenas se ha convertido en un bumerán que la ha alcanzado de lleno. Con este movimiento judicial ha proporcionado al extesorero la oportunidad, que este no ha dejado escapar, de volver a lanzar acusaciones devastadoras que afectan no solo a la actual número dos del PP, sino también al presidente del Gobierno, los anteriores secretarios generales y el partido en general. La propia escenografía del juicio de ayer, con Bárcenas hablando con aplomo desde un plasma y De Cospedal tensa, sentada en un banquillo, así como el contenido de ambas declaraciones, transmitieron la imagen de un acusador implacable y una mujer a la defensiva.

¿Cómo afectan las acusaciones a De Cospedal?

«Es mi mano la que entrega el sobre a la señora De Cospedal». Esa frase demoledora, que parece muy calculada y estudiada para causar efecto mediático, es una acusación muy grave. La secretaria general lo negó contundentemente, pero la sombra de la sospecha le hace mucho daño político. Su posición en el PP queda debilitada. La explicación del extesorero de que todos los secretarios generales del partido cobraron en B y, siguiendo esa «tradición», también lo hizo la actual parece coherente, aunque deba ponerse lógicamente en cuestión. Además, como dijo Bárcenas, las entregas en dinero negro se suelen hacer sin testigos y, por lo tanto, serían difíciles de demostrar si se hubieran producido. Además, la presidenta de Castilla-La Mancha tiene un frente judicial y político abierto con la imputación por el juez Pablo Ruz del gerente del PP regional, José Ángel Cañas, por el supuesto cobro de una comisión de 200.000 euros por la adjudicación de los servicios de limpieza de Toledo a una filial de Sacyr para, según Bárcenas, pagar la campaña autonómica de De Cospedal del 2007. El extesorero aportó el recibí.

¿Tiene consecuencias políticas para Mariano Rajoy?

El grave error estratégico de De Cospedal al presentar la demanda en defensa de su honor y dar un altavoz público a su gran enemigo ha dinamitado la estrategia de Mariano Rajoy de sepultar el caso, que había tenido éxito las últimas semanas. Bárcenas contradijo ayer algunas afirmaciones realizadas por el presidente. Aseguró que siguió siendo tesorero hasta marzo del 2010, cuando llegó a un acuerdo con Rajoy, en presencia de Javier Arenas, que suponía mantenerle el sueldo «exactamente igual», la misma secretaria, coche con conductor y un despacho en la sede de Génova. En su intervención parlamentaria del 1 de agosto, Rajoy sostuvo que el hombre al que nombró responsable de las cuentas del PP en el 2008 había dejado el cargo en el 2009. ¿Por qué le otorgó esas condiciones? ¿A cambio de su silencio? Bárcenas señaló ayer que no fue destituido ni presionado por Rajoy para que dimitiera, sino que se fue él porque no aguantaba la presión mediática. En la sesión de control del Congreso del 11 de septiembre, cuando Alfredo Pérez Rubalcaba le dijo que la secretaria general había declarado ante el juez Pablo Ruz que fue él quien pactó con Bárcenas en su despacho las condiciones de su salida, le acusó de mentir y tergiversar lo dicho al juez por De Cospedal.