El Gobierno contraatacará a Mas con una ofensiva antisoberanista

Rajoy liderará una campaña en Cataluña contra las tesis independentistas


Madrid / Colpisa

La frase repetida hasta el hartazgo de «España nos roba» chirría en los oídos de Mariano Rajoy y de los principales dirigentes del PP, pero se ha instalado entre las convicciones de una muy buena parte de los ciudadanos de Cataluña. El presidente del Gobierno y la dirección de su partido han decidido no dejar pasar sin más la acusación. Contraatacarán con una campaña informativa durante las próximas semanas en las principales ciudades de Cataluña con la esperanza de desmontar con datos un planteamiento que, dicen, es una falsedad.

El presidente del Gobierno recomendó prudencia a Artur Mas, que analizase los «pasos equivocados» que ha dado en los últimos quince meses con un pulso independentista que ha llevado a Cataluña a «un callejón sin salida». Pero en vista de las altas probabilidades de que sus consejos caigan en tierra baldía, Rajoy va a pasar a los hechos, algo que reclaman desde hace meses importantes dirigentes de su partido y también miembros del Gobierno

Rajoy es el primero en aplicarse la máxima de la prudencia, aunque exaspere a muchos de los suyos, que le exigen en público, pero sobre todo en privado, mayor contundencia contra Mas y, sobre todo, que impida que la bola de nieve soberanista crezca hasta el punto de que sea imparable. Fuentes de la Moncloa argumentan que la situación no es dramática y sostienen que la tensión nacionalista es la misma ahora que hace quince meses, pese a las demostraciones de fuerza de la Diada.

Mitos falsos

Más división existe a la hora de ponderar si esta pulsión autodeterminista obedece a una cuestión económica o es un sentimiento dormido que se ha despertado ante los efectos de la larga crisis. Sea por una razón u otra, el PP, apoyado por el Gobierno, iniciará en este mes una intensa campaña pedagógica en Cataluña encaminada a desactivar lo que los populares consideran «eslóganes o mitos falsos» que los independentistas, dicen, intentan que se instalen entre la opinión. Una piedra angular de esta estrategia será el propio Rajoy, que intensificará aún más su presencia en Cataluña, la comunidad que más ha visitado desde que es presidente, para incidir en que Cataluña perdería mucho en lo económico y social si se independiza.

Frente al «España nos roba», el PP aportará datos de lo contrario, de que Cataluña sale bien parada del reparto de inversiones y, sobre todo, que recibirá más fondos con el nuevo modelo de financiación autonómica.

No será, dicen también de cara al resto, una prebenda. El PP huirá de cualquier tono que suene a revancha. Por ejemplo, evitará poner el foco en indicadores como el déficit de la Seguridad Social que tiene Cataluña con España, que ronda los 2.000 millones de euros, dinero que es cubierto con las aportaciones de otros territorios que en este apartado tienen superávit.

El Ejecutivo se ha movido entre bambalinas en la escena internacional para dejar claro que Cataluña, sin España, quedaría fuera de la UE y del resto de organismos internacionales. La campaña de Rajoy y el PP pretende poner a los catalanes ante el espejo de esta realidad y sus consecuencias para la economía y las empresas catalanas.

Catalanizar España

Este ejercicio pedagógico no será unidireccional. El PP también quiere catalanizar España, y pondrá el acento en el porcentaje que aportan los catalanes a las arcas públicas, sobre todo al fondo de solidaridad interterritorial, que nivela las diferencias entre comunidades. La duda que asalta en la Moncloa y en la dirección del PP es si esta acción llega a tiempo de convencer a los cientos de miles de catalanes que han salido a la calle a exigir la independencia. Sí ven factible que los argumentos a favor de mejorar el estatus de una Cataluña dentro de España contente a los nacionalistas más moderados, que el PP sitúa en Unió, el partido de Duran i Lleida, y disuada a los sectores más indecisos. Lo que no va a hacer el Gobierno ni el PP es dejarse seducir por la tercera vía para que los catalanes no tengan que elegir entre la independencia y la nada. La consideran una estrategia equivocada.

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