Ningún grupo cree al presidente y todos, salvo CiU, lo animan a dejar el Gobierno

Coinciden en que las equivocaciones de calado tienen que tener consecuencias


Redacción / La Voz

Las explicaciones de Mariano Rajoy no convencieron a los partidos de la oposición, muy críticos con el presidente del Ejecutivo. IU, UPyD, BNG y Esquerra se sumaron a la petición del PSOE reclamando la dimisión de Rajoy y coincidieron en señalar que el caso Bárcenas lo ha incapacitado para seguir al frente del Gobierno.

CiU fue el único grupo que rebajó la presión y se mostró más tibio en sus reproches, aunque su portavoz, Josep Antoni Duran i Lleida, instó a Rajoy a contar todo lo que sabe sobre el caso Bárcenas porque si no, en un futuro, «puede ser víctima de su silencio». Duran recriminó a Rajoy su negativa a comparecer en el Congreso, «uno de sus graves errores», dijo, pero dejó claro que no tenía ninguna intención en participara ni en la estrategia de defensa de Bárcenas ni en la que busca la dimisión de Rajoy.

Hasta aquí la comprensión. Este fue el mensaje más amable que escuchó ayer el presidente del Gobierno desde la bancada de la oposición. Luego, las críticas y los reproches subieron de tono. El primero en cambiar el ritmo fue el coordinador federal de Izquierda Unida, Cayo Lara. «Presente la dimisión porque es el mejor servicio que podría prestar al país», reclamó el líder de IU, para quien la renuncia de Rajoy y la convocatoria de elecciones es necesaria «por el interés general de España, por la democracia, por sanear el país y para que de una vez por todas se acabe la financiación ilegal de los partidos y la gente pueda creer en la política».

Las preguntas de UPyD

Rosa Díez, de UPyD, también fue muy crítica con la intervención de Rajoy, al que pidió que no siga envolviéndose con la expresión chantaje al Estado. «El Estado no es usted. Al contrario, es usted quien ha puesto en peligro al Estado al permitir que el caso Bárcenas se convierta en el caso Rajoy», le dijo. La portavoz de UPyD formuló una veintena de presuntas al presidente del Gobierno, entre ellas si puede afirmar que ni él ni nadie del PP cobró sobresueldos, si se financiaron campañas con dinero negro, si conocía las anotaciones de los papeles de Bárcenas y si mantuvo una relación con el extesorero cuando ya se habían descubierto sus cuentas en Suiza. Rajoy no respondió a ninguna de estas cuestiones.

También desde la bancada del PNV azuzaron al presidente del Gobierno. Su portavoz, Aitor Esteban, le reprochó que no vale solo con decir que se equivocó para evitar responsabilidades. «Su Gobierno está tocado. No tiene legitimidad para pedirnos transparencia o más esfuerzos económicos». «¿Dimitirá?», le preguntó en varias ocasiones a Rajoy. Olaia Fernández Davila, portavoz del BNG en la Cámara fue más allá. «Su dimisión no es suficiente. Debe disolver las Cortes y convocar elecciones anticipadas. Y de paso, disuelva su partido y regenérelo». Fernández Davila acusó a Rajoy de mentir y de no tener legitimidad para exigir más austeridad y sacrificio a los ciudadanos.

Las intervenciones siguieron subiendo de tono. Joan Coscubiela, de ICV, acusó a Rajoy de corrupto, un hecho que provocó la reprobación del presidente del Congreso, Jesús Posada, que lo llamó al orden. «¿Pretende que nos creamos que Bárcenas planificó un chantaje con 20 años de anticipación? ¿Que 48 millones de euros desaparecieron del PP y no se dieron cuenta?», se preguntó en su intervención el portavoz de Esquerra. Una de las pocas frases amables con el presidente del Gobierno la pronunció el portavoz de Coalición Canaria, Pedro Quevedo. «Creo que es usted una persona honorable -dijo-, pero merece una censura política».

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