Blanco sale limpio del calvario judicial

Asegura que fue víctima de un infundio político y que no pugnará por liderar el PSdeG

José Blanco, ayer al comparecer ante los periodistas en el Congreso de los Diputados.
José Blanco, ayer al comparecer ante los periodistas en el Congreso de los Diputados.

Santiago / La Voz

Si la cara es el espejo del alma, José Blanco era ayer un hombre feliz. La sonrisa con la que el exministro compareció ante los medios eclipsó cualquier explicación sobre su estado de ánimo. Apenas cuatro horas antes, la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo había acordado archivar las actuaciones contra el que fue número dos del PSOE por un delito de tráfico de influencias en el caso Campeón. Blanco se libra así de casi dos años de calvario judicial, un tiempo en el que concentró sus esfuerzos en su defensa y relegó una posible carrera política en Galicia que por ahora no tiene intención de reactivar.

En esa comparecencia en el Congreso, el de Palas de Rei se mostró directo y se felicitó de que se haya demostrado lo que siempre defendió, en relación a unas acusaciones «absolutamente falsas». Aseguró que la decisión del Supremo prueba que fue «víctima de un infundio político». «Ha quedado claro que he sido injustamente acusado, que he sido víctima de un infundio político que ha fracasado», abundó el diputado socialista, para señalar a continuación que «esto debería servir para que el infundio deje de ser un instrumento político». Blanco compartió en público lo que tantas veces confesó en privado, respecto a unos años que han sido «muy duros y muy difíciles» para su familia y sus amigos. «Nada puede reparar el daño causado, pero hoy para mí empieza un tiempo nuevo», manifestó.

El exministro aludía así a la decisión del Supremo de estimar el recurso presentado por su defensa y acordar el archivo de las actuaciones que se tramitaban contra él. El juez instructor del caso Campeón, José Ramón Soriano, entendía que Blanco «intervino notoriamente» a través de terceros para que el alcalde de la localidad barcelonesa de Sant Boi de Llobregat intentara conceder una licencia para reformar una nave de la empresa de transportes Azkar, de la que es vicepresidente su amigo José Antonio Orozco. Según el instructor, se trataba de que la mediación de Blanco permitiera ejecutar la reforma de esa instalación, próxima al aeropuerto de El Prat, «sin necesidad de llevar a cabo alteraciones en el proyecto» presentado, de forma que evitara un mayor desembolso. La representación legal del exministro ya admitió en su momento que Blanco solicitó al que entonces era el Secretario de Transportes, Isaías Táboas, que mediase ante el alcalde de Sant Boi (ambos del PSOE) para recibir a Orozco. Aunque, según la instrucción, respaldada por la Fiscalía, la influencia de Blanco fue determinante para que la empresa de Orozco obtuviera la licencia ambiental favorable.

Ese supuesto tráfico de influencias es el que desmonta la Sala de lo Penal, que considera que «la causalidad entre la gestión de la entrevista y la modificación [posterior de los informes municipales para conceder la licencia] carece de soporte probatorio». Los tres magistrados del tribunal concluyen que «mediar para convenir una entrevista entre un alcalde y un particular que actúa en interés propio de una empresa, sin sugerir ni ofrecer una alteración de la resolución» no es suficiente para tipificar el delito de tráfico de influencias. Es el único que seguía vivo en una instrucción en la que ya se había descartado el cohecho, por aquella acusación de Jorge Dorribo y la famosa grabación del encuentro en una gasolinera de Guitiriz.

El alto tribunal dictamina que para que los hechos sean «subsumibles en el tipo penal de tráfico de influencias» es preciso un «predominio o fuerza moral sobre un sujeto pasivo de manera que su resolución o actuación sea debida a la presión ejercida». El Supremo tampoco aprecia que el exministro obrara con «abuso de la situación de superioridad» y ejerciendo una «presión impropia del cargo». Por tanto, resuelve archivar el caso.

En su intervención tras la decisión del Supremo, Blanco aseguró que su ambición política está colmada, y ratificó su anuncio de abril de que no se presentará a las primarias del PSdeG, en las que apoyará a Besteiro. «Hay vida más allá de la política», proclamó, justo antes de anunciar que viene a Galicia a disfrutar de sus primeras vacaciones tranquilas en varios años.

El Supremo dice que no incurrió en tráfico de influencias en el caso Campeón

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