Ordenan custodiar el autobús siniestrado en Ávila para que no se manipulen pruebas

La Fiscalía advierte que la declaración inicial del conductor en la que dijo haberse dormido sigue siendo válida

La Voz

La causa que provocó el accidente de un autobús en Tornadizos (Ávila) -un descuido del conductor o una pérdida de control provocada por un golpe-, sigue sin estar clara. Por ello, la jueza que instruye el caso solicitó ayer en un auto la intervención del vehículo para evitar que se destruyan o manipulen pruebas de este siniestro, en el que fallecieron nueve personas y otras 22 resultaros heridas. La magistrada quiere comprobar la veracidad de la declaración realizada por el conductor del vehículo quien negó, en sede judicial el pasado lunes, haberse quedado dormido en el momento en el que se produjo el siniestro, después de que horas antes hubiera manifestado lo contrario a la Guardia Civil en el escenario del suceso.

En su comparecencia ante la jueza, el chófer apuntó a que sintió un fuerte golpe en la parte trasera del autobús antes de perder el control del vehículo y precipitarse sobre una pared de roca que destrozó la parte derecha del transporte, en la se había acomodado la mayor parte de las 32 personas que formaban el pasaje. Para determinar si esta fue realmente la causa del accidente, la jueza encargó que se realice un exhaustivo estudio sobre el estado en el que quedó el autobús.

Otro de los debates abiertos tras el accidente es la validez jurídica del testimonio inicial realizado por el conductor de la empresa Cevesa, quien reconoció haberse dado «una cabezada» en el momento del siniestro. El fiscal Óscar Barrios coincide con la postura del fiscal jefe de Ávila, Juan Miguel Gómez, quien apuntó a Efe que sus palabras pueden ser tenidas en cuenta, pero no como declaración, sino como «manifestación espontánea». En este contexto, Óscar Barrios considera que lo expresado por el chófer deberá ser incorporado a las diligencias, ya que figura en el atestado de la Guardia Civil, uno de cuyos agentes recogió sus palabras en el lugar del siniestro, sin que haya podido precisar si había más testigos que lo escucharon.

En cambio, el abogado de oficio que le correspondió al conductor para su defensa, Juan Antonio González Agüero, cree que lo manifestado en el lugar del accidente «no tienen validez jurídica» porque se produjo «sin asistencia letrada».

Según el fiscal, el chófer, que estaba «abatido» en su comparecencia judicial del lunes, realizó un relato de lo hechos mostrando un conocimiento de lo que estaba diciendo y «teniendo claro que el primer golpe fue en la parte trasera». R.G.S., que posteriormente fue puesto en libertad provisional sin fianza, negó que se hubiera quedado dormido o que «pegara una cabezada» cuando ocurrió el siniestro.

Evolución favorable

Por otra parte, las diez personas que todavía permanecen hospitalizadas tras el accidente de autobús evolucionan favorablemente, según la Consejería de Sanidad de Castilla y León.

En el centro hospitalario de Salamanca, una niña de siete años se recupera de sus heridas, aunque permanece en la UCI pediátrica, mientras que una mujer de 76 años que estaba en cuidados intensivos pasó ayer a planta. En el mismo hospital salmantino está una joven de 17 años, que sigue estable. En cuanto a los ingresados en el Hospital Nuestra Señora de Sonsoles de Ávila, uno de ellos ya pudo recibir ayer el alta médica, mientras que el resto siguen recuperándose de los fuertes golpes sufridos.

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