Los correos de Nóos, en manos de un supuesto «hacker»


El caso del supuesto hacker que se hizo con cerca de 30.000 correos electrónicos del Instituto Nóos sigue envuelto en más sombras que luces. Según fuentes de la investigación, el informático Matías Bevilacqua Trobado, cuando fue detenido el pasado mayo en el marco de la operación Pitiusa en la que se desarticuló una trama de espionaje ilegal, afirmó que hasta entonces seguía cobrando del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) a través de «fondos reservados». De ser cierta esa versión, el hacker se habría hecho con los comprometedores correos electrónicos que señalan las supuestas gestiones de la Casa Real en el caso Nóos mientras trabajaba aún para el CNI. Sin embargo, esta versión fue desmentida por el ministro de Defensa, Pedro Morenés, quien ayer reconoció que Bevilacqua efectivamente trabajó para la inteligencia, aunque nunca fue miembro de la casa.

El hacker explicó a los agentes que los 30.000 correos incautados en una memoria se los había facilitado el abogado Iñaki Urdangarin, Mario Pascual Vives, pero solo para organizarlos por fechas y contenidos y que por ese trabajo habría recibido 7.000 euros, cifra exorbitada según señalan fuentes del sector. Pero, según otras fuentes, la mayoría de los e-mails no están en el sumario y proceden del servidor de despacho Medina Tejeiro, donde trabajan los cuñados de Diego Torres, el exsocio de Urdangarin y ahora enemigo acérrimo del duque.

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