Rajoy pasa por el Congreso sin dar explicaciones sobre Bárcenas

El PP admite que «fallaron los controles y se relajó la exigencia ética»


Madrid / La Voz

Mariano Rajoy consiguió superar las 12 horas del debate sobre el estado de la nación sin pronunciar una sola vez el nombre de Luis Bárcenas. Salía airoso del Congreso sin atender las continuas exigencias de explicaciones de todos los grupos y con la pretensión de dar carpetazo político al escándalo, pero horas después se conocía que el extesorero había declarado ante un notario que llevó una cuenta detallada de las donaciones y pagos en el PP, lo que sonaba a los famosos papeles.

El presidente tan solo hizo una referencia al innombrable al contestar al portavoz del PNV, Aitor Esteban, que le exigió que aclare «punto por punto» el caso del extesorero, habló también de Jesús Sepúlveda y le pidió «más actitud y menos pose» contra la corrupción. El presidente le respondió que «las personas que ha citado usted hace ya años que no asumen ningún tipo de responsabilidad en mi partido». Y añadió: «Eso también es actitud y no pose».

Pero funcionó el reparto de roles. Fue el portavoz popular en la Cámara, Alfonso Alonso, el que entonó el mea culpa al admitir que «faltaron y fallaron controles y se relajó la exigencia ética». Aunque fue una alusión general, era evidente que tenía en el punto de mira a Bárcenas. Sin embargo, quiso dejar a salvo a su partido pues añadió que «la corrupción política en España es responsabilidad exclusiva de los corruptos».

Sobres en el hemiciclo

A pesar del silencio del presidente, el extesorero volvió a estar presente en el hemiciclo. De forma expresa cuando el portavoz de Compromís, Joan Baldoví, exhibió cuatro sobres que, dijo: «No están llenos de dinero» sino de «indignación y hartazgo».

La táctica de Rajoy de tapar el caso Bárcenas con la presentación de una batería de medidas contra la corrupción, demoler a Alfredo Pérez Rubalcaba por su pasado y vender esperanza en la recuperación económica, a pesar de datos tan desastrosos como los seis millones de parados, le valió para salir vivo del debate cuando estaba contra las cuerdas. En el Gobierno y el PP consideran que ganó claramente al líder socialista y no disimulan su euforia. «Llegó herido al debate, pero sale muy reforzado», aseguró el ministro José Manuel García-Margallo.

En la jornada de ayer Rajoy volvió a mostrarse convencido de que su política económica llevará al crecimiento y la creación de empleo en poco tiempo, por lo que no está dispuesto a modificarla. Pero admitió que le «atormenta» que los signos positivos que existen aún «no llegan a la gente». En respuesta a la pregunta del portavoz de ERC, Alfred Bosch, «¿hay vida después de la crisis?», contestó afirmativamente: «Sí, hay vida después de la crisis y estamos trabajando para que la haya con la mayor celeridad posible», respondió.

Asimismo, se comprometió a que habrá cumplido su programa cuando acabe el mandato. Y en la última frase que pronunció en el debate se permitió lanzar un mensaje esperanzador. «Yo les digo a ustedes y a toda la Cámara que hay salida a la situación actual, que no será tarde, que hay que perseverar, que no va a ser fácil, pero que aquí hay un Gobierno que está fuerte y se siente apoyado y respaldado por un grupo parlamentario y no va a desmayar hasta lograr el objetivo de esta legislatura, que es superar la crisis, crecer y crear empleo», concluyó Rajoy.

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