El PP se ve obligado a rectificar en asuntos clave tras el escándalo Bárcenas

Las rectificaciones en temas como la Iniciativa Popular contra los desahucios, el copago judicial, el despido de Sepúlveda o el «todo es falso» de Rajoy se están conviertiendo en tónica habitual en el PP en los últimos días


Por si el vía crucis que está atravesando el PP y el Gobierno desde que las cuentas y los sobresueldos del extesorero Luis Bárcenas vieron la luz no fuera suficiente, en los últimos días algunos miembros de la cúpula del partido y del Ejecutivo se han visto forzados a asumir rectificaciones muy llamativas.

El primero fue Mariano Rajoy. Dos días después de que el escándalo Bárcenas saltase a la opinión pública, el presidente del Gobierno, en rueda de prensa televisada, declaraba que «todo era falso». Dos días después, tras su encuentro con Ángela Merkel, puntualizaba y admitía que «todo era falso, excepto algunas cosas».

Carlos Floriano también protagonizó otro episodio similar. Al ser preguntado por la continuidad en el partido de Jesús Sepúlveda, exmarido de Ana Mato e imputado en la trama Gürtel, aseguraba que «es funcionario del partido y tiene aquí su plaza» hasta que días después la secretaria general de los populares, María Dolores de Cospedal, anunciaba que el exalcalde de Pozuelo de Alarcón estaba despedido. Desde la polémica con Sepúlveda, Ana Mato está en la cuerda floja. Los regalos, los confetis o las grandes fiestas financiadas por la trama Gürtel desvelaron que la ministra de Sanidad seguía estando casada con el exalcalde durante la entrega de los presentes, aunque ella lo negaba. A pesar de todo, la ministra se niega a dimitir y aseguraba esta mañana en la sesión de control al Gobierno en el Congreso de los Diputados: «Esta infamia no me va a doblegar».

Pero el principal protagonista desde el pasado mes de enero es Luis Bárcenas o Luis el Cabrón como algunos le llamaban. Fue el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, el que afirmaba en el Congreso que el extesorero del PP estaba desvinculado del partido desde el 2009, tras conocerse que Bárcenas se había acogido a la amnistía fiscal. Hoy mismo se conocía que el PP estuvo pagando hasta el pasado mes de diciembre el finiquito a plazos a Bárcenas, valorado en 400.000 euros.

Pero la crisis que está padeciendo el PP no se reduce solo al terreno de la comunicación. Desde que el escándalo sacudiese al PP, los bandazos se repiten. La primera fue la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) sobre los desahucios y la dación en pago. El PP mostró su rechazo, a priori, sobre la medida impulsada por la Plataforma de Afectados por las Hipotecas. El argumento popular para votar en contra de la medida se basaba en que estaban tramitando un proyecto de ley sobre la misma temática y que la aprobación de la iniciativa retrasaría un mes su aprobación. Pero el trágico suicidio de una pareja de jubilados forzó al grupo parlamentario a reconsiderar su rechazo. El encargado de anunciar el viraje en este caso fue Alfonso Alonso. El portavoz parlamentario explicó que cambiaría el sentido de su voto y apoyaría la iniciativa popular.

Otro de los que se apuntaron a las rectificaciones fue, el no menos polémico, Alberto Ruiz-Gallardón. Después de implantar el copago judicial hasta extremos de convertirlo casi en prohibitivo para el común de los mortales, el ministro de Justicia ha afirmado hoy en el Congreso que asumirá las recomendaciones de la Defensora del Pueblo y, por tanto, reducirá la cuantía de algunas tasa judiciales que ya están en vigor.

Rectificar es de sabios pero muchos ven en esta actitud del PP una estrategia política ante el inminente debate sobre el Estado de la Nación que someterá a juicio al Gobierno de Rajoy.

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