La crisis y los escándalos hacen retroceder cinco escaños al PPdeG

Los socialistas perderían uno, el BNG mantiene su representación y AGE crecería seis

Sondeo A 4

redacción / la voz

El mapa político gallego variaría radicalmente respecto al salido de las urnas en octubre si las elecciones autonómicas se celebrasen ahora. Apenas transcurridos cien días desde los últimos comicios, el PP perdería en Galicia su actual mayoría absoluta, siendo castigado así por el escándalo del caso Bárcenas, las dudas generadas en torno a la ministra Ana Mato, los conflictos judiciales en los que se han visto inmersos sus dirigentes en Santiago y Ourense, y los recortes aplicados desde el Gobierno central y la Xunta. La posibilidad del cambio político es puesta de manifiesto por las 1.600 personas consultadas en el sondeo de intención de voto iniciado por Sondaxe para La Voz de Galicia tres días después de que se revelasen los papeles del caso Bárcenas y en medio de la tormenta que sacude al PP.

Fruto de esa situación, los encuestados apuntan a que los populares tendrían ahora peor resultado que el cosechado por Fraga cuando perdió la Xunta a manos del bipartito en el 2005. El PP cedería un 3,5 % de sus votos y con ello cinco de sus actuales escaños, quedándose en 36 y por tanto dos por debajo de la mayoría absoluta. Su retroceso favorecería el crecimiento claro de la abstención y el voto en blanco, haciendo que prácticamente uno de cada dos electores (49,6 %) no se expresaría en este momento en las urnas.

Confirmación de Alternativa

Además de apuntar a un cambio de Gobierno, el sondeo advierte que la irrupción de Alternativa Galega de Esquerda (AGE) tendría continuidad. La traslación de los apoyos de los encuestados significaría para la coalición que lideran Anova y Esquerda Unida hacerse con el 19,2 % de los votos, un 5,3 más que en su bautismo en las urnas del pasado octubre. De nueve parlamentarios, los de Beiras y Yolanda Díaz pasarían a 15, situándose tan solo a dos y 0,3 puntos electorales del PSdeG.

Los socialistas todavía no serían capaces de poner freno a su sangría en las urnas y perderían ahora un escaño más, volviendo a los niveles del 2001 en la primera candidatura de Emilio Pérez Touriño, pero incluso con menos votos que entonces, y 1,1 puntos por debajo de lo obtenido en octubre pasado.

Los votantes del BNG en los últimos comicios mostrarían ahora una fidelidad similar, restándole solo 0,1 puntos, lo que le permitiría seguir con sus siete escaños, e incluso condicionar la formación de un hipotético tripartito en el que la izquierda comunista y el nacionalismo sumarían mas escaños que el mismo PSdeG.

El resto de las formaciones políticas extraparlamentarias tendrían ahora más complicado acceder a la Cámara autonómica al fugarse parte de sus apoyos a AGE y a la abstención.

El PP crece solo en Ourense

El retroceso electoral de la marca popular se registraría con total claridad en las provincias de A Coruña y Pontevedra. En cada una de ellas los conservadores perderían dos parlamentarios, y uno más en Lugo, mientras que en la siempre convulsa Ourense -para el PP-, no solo conservaría sus ocho escaños, sino que crecería 1,6 puntos en votos. En A Coruña bajaría 3,9 puntos su cobertura electoral, 2,9 en Lugo, y nada menos que 5 en Pontevedra.

Aunque los socialistas mantendrían su posición de segunda fuerza en el conjunto de Galicia, cederían a AGE ese lugar en A Coruña. La coalición superaría ahora al PSdeG en dicha provincia en 8,4 puntos, y lo rebasaría en tres escaños, cuando hace cuatro meses se había quedado uno por debajo. Alternativa subiría un escaño en cada una de las demás provincias, insuficiente para arrebatar el segundo puesto a los socialistas. La división del PSdeG en A Coruña le costaría un parlamentario y 2,4 puntos electorales; también los enfrentamientos internos y la operación Pokémon le pasa factura en Ourense con un escaño y un 4,9 % de papeletas menos, mientras en Lugo solo baja un punto, y a causa de la caída del PP crece en Pontevedra un 1,9 %, que le daría un escaño más en esa provincia. En esta misma demarcación es en la única también en la que empieza a recuperar votos el BNG, que repetiría reparto de parlamentarios respecto a octubre.

Ourense y Lugo, las provincias donde los casos de corrupción sacuden la actualidad, es donde más enraizaría la abstención, con un 55,4 % en el primer caso y 51,1 en el segundo, aunque la nula participación de la emigración mediatiza en ambas el activismo electoral.

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