El desacuerdo CiU-ERC amenaza con retrasar la investidura de Mas

PSC y PP critican por partidista a la presidenta del Parlamento catalán

El parlamentario David Fernández, de la independentista CUP,  a su llegada a la cámara.
El parlamentario David Fernández, de la independentista CUP, a su llegada a la cámara.
Colpisa

La décima legislatura de Cataluña dio ayer sus primeros pasos con la constitución del Parlamento autonómico. En paralelo, CiU y Esquerra prosiguieron sus negociaciones y el cruce de mensajes. Los representantes de Artur Mas reclamaron a los republicanos que no sean intransigentes en fijar una fecha concreta para la consulta; Esquerra no está por la labor porque teme que los convergentes, a la hora de la verdad, van a flaquear en sus convicciones soberanistas. El mismo escollo que atasca la negociación desde el día siguiente de las elecciones.

La incógnita en torno al pacto entre CiU y ERC para garantizar un Gobierno catalán estable sigue sin despejarse. En principio, estaba previsto que la sesión de investidura de Artur Mas como nuevo presidente de la Generalitat se celebrase entre el jueves y el viernes de esta semana, pero todo apunta a que se va a retrasar al 3 y 4 de enero, el plazo máximo para su convocatoria, que es de diez días hábiles desde la constitución de la cámara.

«No podemos dejar este proceso en la indefinición temporal y eternamente abierto porque el país no se lo puede permitir», dijo ayer el líder de Esquerra Republicana. «Esperemos que a CiU no le tiemblen las piernas con el referendo», añadió. Desde la federación nacionalista, Oriol Pujol reclamó a los republicanos un «margen de flexibilidad» con las fechas.

El compromiso de CiU con el derecho a decidir es firme, pero en las filas convergentes no quieren atarse a un día concreto porque el panorama político y el económico es muy incierto y fijar una fecha sería casi como poner plazo para la defunción anticipada de la legislatura. Los pasos que debería dar la Generalitat si, como se espera, el Gobierno impugna la ley catalana de consultas es otro de los aspectos que impiden el acuerdo, pues Esquerra sería partidaria de convocar el referendo incluso sin un amparo legal.

Discurso «frentista»

Entretanto, la democristiana Nuria de Gispert fue reelegida presidenta del Parlamento catalán, en una sesión marcada por los elementos que van a condicionar toda la política de la comunidad: la crisis económica y el proyecto de consulta soberanista. Lo recordó De Gispert en su discurso, en el que emplazó a la cámara a trabajar para conseguir una «relación diferente» entre Cataluña y el resto de España y para que el pueblo de Cataluña pueda «ejercer el derecho a decidir su futuro».

El socialista Pere Navarro calificó el discurso de «frentista», «poco institucional» y «partidista», ya que solo refleja el sentir de una parte de la cámara, no de sus 135 miembros. En la misma línea, la popular Alicia Sánchez-Camacho le acusó de defender la agenda soberanista de CiU.

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