Una opereta o un drama en Cataluña

Manuel Campo Vidal

ESPAÑA

18 nov 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

¡Qué tiempos aquellos en que los partidos catalanes suspiraban por la llegada de refuerzos de Madrid! Personajes como Adolfo Suárez, Felipe González, Guerra, Fraga o Carrillo animaban las campañas y recolectaban votos. Ahora los dirigentes catalanes temen como al pedrisco las visitas de sus correligionarios. Los socialistas palidecieron cuando Marcelino Iglesias habló de los centenares de miles de muertos que causó el nacionalismo en Europa durante el siglo XX. Los libros de historia así lo confirman, pero otra cosa es recordarlo en la olla a presión catalana, donde las elecciones del próximo domingo pueden dar paso a una grave inestabilidad. Pero lo de José Bono fue peor, al declarar que «las cosas comenzaron a ir mal en Alemania cuando empezó a ser sospechoso el tener dos identidades». Ya aclaró enseguida que no quería comparar Cataluña con la Alemania de Hitler, pero el petardo estalló. Pere Navarro, candidato socialista, solo acertó a replicar: «No comento afirmaciones de jubilados». ¿Jubilado Bono? No lo conoce.

Alicia Sánchez Camacho, la candidata popular, que tiene mejor imagen que la marca que representa y una envidiable preparación, también arrastra su cruz. Primero fue Vidal Quadras, eurodiputado popular, quien aseguró que «el problema de Cataluña lo resuelve un general de brigada de la Guardia Civil», y después el ministro García Margallo, que se refirió a las propuestas de Mas como «un golpe de Estado jurídico». Este tipo de afirmaciones son muy celebradas por los independentistas, que justifican así leyendas surrealistas como que el Ejército del Aire hace maniobras sobre Cataluña para intimidar a la población. Siempre se lo cree alguien.

Artur Mas, como no recibe visitantes incómodos, se encarga él mismo de crear la polémica al aparecer en unos carteles electorales comparándose con el mismísimo Moisés, el de la tierra prometida. Busca un lugar en la historia, pero hasta ahora solo se ha ganado un puesto en la lista de despropósitos en campaña. Algunos quisieran verlo en una relación de imputados por supuesta tenencia de cuentas en Suiza, como acusan también a la familia Pujol, pero de momento eso solo figura en el borrador de un informe preliminar sin firma. Lo ha neutralizado sin más, proclamando que se trata de un nuevo ataque a Cataluña. A lo mejor hasta le da votos.