Rajoy salva la cumbre con un pacto de mínimos sobre el déficit

El presidente se compromete a cambiar el reparto de la carga en el 2014


Madrid / La Voz

Mariano Rajoy logró que la V Conferencia de Presidentes se saldara con un acuerdo de mínimos de carácter muy genérico para que pudiera ser firmado por todos los presidentes autonómicos y dar una imagen de unidad y compromiso de cara a Europa y los mercados. Las comunidades se comprometen a cumplir el objetivo de reducción del déficit, aunque la mayoría consideren excesivo la parte que les toca. A cambio, el Gobierno acepta revisar el año próximo, en el marco del Consejo de Política Fiscal y Financiera, los criterios de reparto del mismo entre las administraciones central y autonómicas. El presidente aclaró en la rueda de prensa que, en todo caso, esos cambios no se introducirían en el 2013, sino en el 2014.

Las comunidades gobernadas por el PSOE querían que el Gobierno central asumiera un mayor peso en la reducción del déficit ya el año que viene, pero dijeron que habían cedido por responsabilidad. Algunas del PP también reclamaban la revisión.

Rajoy expresó su satisfacción de que se llegara a «puntos de encuentro generales». Admitió que no era fácil alcanzar un acuerdo unánime, no solo por la presencia de presidentes de distinto signo político, sino también porque cada comunidad defiende sus propias particularidades. Las cosas no estaban fáciles, ya que, como reconoció la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, la dirección nacional, incluida ella misma, se tuvo que emplear a fondo el lunes por la noche para que los barones populares dejaran a un lado sus quejas y la cumbre fuese un éxito. El objetivo era tratar de evitar a toda costa que se repitieran las críticas del presidente balear, José Ramón Bauzá, y de Aragón, Luisa Fernanda Rudi, al trato que los Presupuestos dan a sus comunidades, que consideran injusto; y las de Juan Vicente Herrera, de Castilla y León, y el extremeño José Antonio Monago a la forma en que se ha repartido el déficit.

«Hoy España da un buen mensaje», el de que tanto la Administración central como la autonómica están dispuestas a cumplir sus compromisos, dijo Rajoy. No quiso poner la mano en el fuego de que lo lograrán, y se limitó a decir que harán todo lo posible, pese a que es «difícil», porque hay que bajar 2,7 puntos «en época de recesión en la que la financiación no es fácil de conseguir y es cara».

En la cumbre que reúne a todos los presidentes autonómicos no se trató lo que constituye el mayor desafío de una comunidad al modelo de Estado desde la aprobación de la Constitución de 1978, la reclamación soberanista de Artur Mas, que incluye la convocatoria de un referendo, aunque sea ilegal. El presidente de la Generalitat no sacó el asunto, aunque seis barones del PP defendieron la cohesión territorial como herramienta indispensable para hacer frente a la crisis. Precisamente la economía monopolizó la reunión, en la que, según Rajoy, se habló de lo que importa a los españoles.

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