Mas condiciona el referéndum a una mayoría soberanista «indiscutible»

«No vale perder (el referéndum) por un 49 % o ganar por un 51 %», asegura el presidente de la Generalitat

Colpisa

Artur Mas considera que el proceso soberanista que ha emprendido Cataluña necesita contar con un amplio respaldo social para que llegue a buen puerto. «No vale perder (el referéndum) por un 49% o ganar por un 51%», dijo este sábado durante su intervención en el Consell Nacional de Convergencia Democrática de Cataluña, en Bellaterra (Barcelona).

A día de hoy, ese es el porcentaje de catalanes que, según la última encuesta del CEO (el CIS catalán) y algún medio de comunicación, apoyaría la independencia en una votación sobre la autodeterminación. Una cifra que no es suficiente para el presidente de la Generalitat, que no quiere llevar al país, según expresó, a la «división interna», cuando convoque una consulta soberanista en la próxima legislatura.

Mas no habló de cuál sería el porcentaje necesario para que la consulta fuera válida, pero en las últimas semanas, en Cataluña se recurre con bastante asiduidad al caso de Montenegro, para quien la Unión Europea fijó en un 55% de tope mínimo, con un 50% de participación como poco, para que el resultado del referéndum celebrado en 2006 para independizarse de Serbia fuera reconocido por la comunidad internacional. El 55,5% de los montenegrinos apoyó la segregación.

«Lo tiene que querer el grueso de la población», dijo este sábado Mas, quien pidió además un proceso soberanista cargado de «legitimidad, credibilidad, pulcritud democrática y espíritu pacifico». Puso como ejemplo de cómo hacer las cosas el pacto fiscal, que contaba con una aceptación en las encuestas de cerca de tres cuartas partes de la población catalana.

Retraso

«Hace falta construir una mayoría indiscutible e indestructible», afirmó. Con sus palabras, el presidente de la Generalitat no sólo lanzaba un mensaje a todos los votantes catalanistas o nacionalistas moderados, entre los que se encuentra buena parte del empresariado o un sector de sus socios de Unió que se muestra algo temeroso con el terreno desconocido que ha pisado, sino que a su vez calmaba los ánimos a los que desde el soberanismo más radical, incluso en su partido, piden pasos inmediatos hacia la independencia.

Desde Convergència, además, quieren evitar que a Cataluña le ocurra lo que a Quebec, que ha celebrado dos referendos, con dos derrotas para el independentismo, lo que sumió a los partidos nacionalistas en una profunda crisis durante años. «Cuanto más rápido se consiga mejor», pero «no pasa nada si (la convocatoria) se retrasa», señaló Mas, que volvió a pedir al Gobierno que escuche como hacen en Canadá y Reino Unido.

En cualquier caso, el presidente de la Generalitat se puso como objetivo para su próximo mandato «acelerar el ritmo de la transición nacional», como se pedía en la manifestación de la Diada. «Si al final Cataluña tiene entre ceja y ceja que quiere la soberanía, la tendrá», remató.

Pero la presidenta del PP, Alicia Sánchez Camacho, le replicó que si Cataluña alcanza la independencia retrocederá 25 años en el tiempo.

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