El anticipo de un desencuentro anunciado

El rechazo de Rajoy al pacto fiscal podría ser utilizado por Mas para adelantar elecciones

La Voz

La reunión de hoy en La Moncloa entre Mas y Rajoy es la crónica de un desencuentro anunciado. El asunto que en principio marcará la agenda es la demanda de pacto fiscal, una especie de concierto similar al del País Vasco y Navarra que el líder de CiU enarboló como bandera electoral y que hasta ahora había sido su principal reivindicación a lo largo de la legislatura. Pero la gran manifestación de la Diada convocada en defensa de un Estado propio cambió el escenario completamente. Superado por la magnitud y contundencia de la exhibición de fuerza independentista, Mas se subió a la ola para encabezar y, en cierta manera encauzar, la exigencia del millón de personas que salieron a la calle.

Desde entonces se ha resistido a emplear la palabra «independencia» y ha preferido usar eufemismos como «estructura de Estado», pero ha abogado por un referendo para que los catalanes decidan, aunque sin plazos. La importancia de lo que ha sucedido desde el pasado día 11 la da el hecho de que el rey haya irrumpido en el debate político para alertar contra el auge independentista que, dijo, alienta disensiones, persigue quimeras y ahonda heridas.

Mas y Rajoy se reúnen en este nuevo campo de juego. El presidente del Gobierno ya ha anticipado que dirá no a la propuesta de pacto fiscal de su interlocutor, al que solo ofrece la mejora del actual sistema de financiación autonómica, aunque su reforma no toca hasta el año que viene. Ni que decir tiene que dará otro rotundo no a sus pretensiones soberanistas, y advirtió que está dispuesto a hacer cumplir la Constitución. Dicho de otro modo, si Mas sigue los pasos del denominado plan de Ibarretxe correrá su mismo camino de rechazo total.

Pero el presidente de la Generalitat tampoco está dispuesto a recular. Aunque afirma que acude a la cita con ánimo dialogante y constructivo, pedirá a Rajoy que al menos negocie sobre el pacto fiscal, pese a que esta reclamación ha quedado sobrepasada por la de independencia. Desde luego no va a la reunión en las mejores condiciones tras reclamar un Estado propio. Si creía que su órdago haría retroceder al presidente se equivocó, sobre todo después de la carta del rey pactada con el Gobierno. Tras el más que obvio rechazo, Mas tendrá vía libre para anticipar las elecciones, en las que jugará la carta del portazo de Madrid para hacer olvidar los draconianos recortes que ha llevado a cabo.

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