Muere Carrillo, uno de los símbolos de la reconciliación tras la dictadura

El histórico dirigente comunista falleció mientras echaba la siesta en su domicilio de Madrid

Carrillo Portada

Madrid / La Voz

Santiago Carrillo, histórico dirigente del Partido Comunista de España (PCE) y uno de los principales protagonistas de la transición democrática, falleció ayer en Madrid a los 97 años. Su salud se había deteriorado notablemente en los últimos años y el pasado mes de julio tuvo que ser ingresado en el hospital Gregorio Marañón por un problema de riego sanguíneo, aunque fue dado de alta posteriormente. Antes, en octubre del 2011, fue también ingresado por una infección urinaria. La muerte le sobrevino ayer en su domicilio, al que horas más tarde acudieron los reyes de España para expresar sus condolencias a la familia.

Los restos de quien está considerado como una de las figuras políticas clave del siglo XX español fueron trasladados a un tanatorio, en donde recibieron el homenaje de políticos de todos los partidos e ideologías y personalidades de todos los ámbitos. Nacido en Gijón en 1915, Carrillo ejercía en los últimos años la labor de comentarista político en diferentes medios tras haber abandonado en 1991 la política activa, a la que dedicó la mayor parte de su vida. En su última etapa publicó varios libros, labor a la que se dedicó también hasta que su estado de salud se lo impidió. Una de sus últimas apariciones públicas se produjo el pasado 30 de marzo, en el sepelio de Domingo Marañón, que ayudó a militantes comunistas a eludir la prisión mediante la falsificación de documentos.

Exilio y regreso a España

Tras permanecer durante 38 años en el exilio desde el fin de la Guerra Civil, durante la que ocupó pese a su juventud relevantes responsabilidades, entre ellas la de comisario de Orden Público, regresó a España después de la muerte del dictador Francisco Franco. Vivió primero de forma clandestina en el país durante el año 1976 y, tras ofrecer una rueda de prensa, fue detenido. Puesto en libertad a los tres días, Carrillo inició los contactos con el Gobierno de Adolfo Suárez que dieron paso a la legalización del PCE en abril de 1977. Tras ello, se convirtió en uno de los protagonistas de la transición y simbolizó junto a Manuel Fraga, Adolfo Suárez y Felipe González la concordia que permitió la democracia.

El rey, tras acompañar a la familia durante quince minutos, destacó ayer esta labor al calificar a Carrillo de «persona fundamental en la transición». Uno de los hijos del político agradeció «el detalle» de la visita de los reyes.

La capilla ardiente con los restos mortales del exlíder comunista iba a ser instalada anoche en la sede de Comisiones Obreras de Madrid, aunque no se abriría al público hasta las 9.30 horas de hoy. Tras recibir a lo largo del día el homenaje de todas las personas que quieran acudir a despedirlo, el cuerpo de Carrillo será incinerado mañana en el cementerio madrileño de la Almudena. Posteriormente, según anunció ayer uno de sus hijos, las cenizas del dirigente político serán esparcidas en el Cantábrico, frente a las costas de Asturias.

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