Santiago Carrillo, una vida dedicada a la política

El líder comunista dedicó más de 60 años a defender sus ideas


Santiago Carrillo, hijo de un militante del PSOE y de UGT, nació en Gijón, el 18 de enero de 1915, aunque pronto se trasladó a Madrid con su familia.

Militante de las Juventudes Socialistas desde 1928, tras la unificación de esta organización con las Juventudes Comunistas, en abril de 1936, fue elegido secretario general de la nueva formación. En julio de 1936 se afilió al Partido Comunista (PCE).

A pesar de su juventud, Carrillo tuvo un papel destacado en la vida política de Madrid tras el levantamiento militar del 18 de julio de 1936, a la vez que escalaba puestos en el Partido. Como delegado de Orden Público y miembro de la Junta de Defensa de Madrid, desde el 6 de noviembre de 1936, le responsabilizaron de la matanza de militares sublevados en Paracuellos (Madrid) del 7 y 8 de ese mes, aunque Carrillo siempre defendió que fue obra de descontrolados.

En febrero de 1939 Carrillo cruzó la frontera francesa y comenzó un exilio de 38 años, que le llevó a la Unión Soviética, EE.UU., Argentina, México y Argelia, hasta que fijó su residencia en París. Delfín de Dolores Ibárruri La Pasionaria desde 1946, Carrillo propició una «política de reconciliación nacional» para España, apoyando un pacto de todas las fuerzas «antifranquistas».

Ya en democracia, compatibilizó su clara militancia republicana con su admiración por el Rey, con quien mantenía una excelente relación y al que defendía como motor de la transición y freno a los golpistas el 23-F.

Tras la muerte del dictador, Carrillo usó distintas fórmulas de presión para conseguir la legalización del PCE, como la convocatoria de una rueda de prensa en Madrid el 10 de diciembre de 1976, que provocó su detención, el día 22 de ese mes, llevando una peluca que le haría famoso en toda España.

Santiago Carrillo fue elegido diputado en los primeros comicios democráticos de junio de 1977 y como representante comunista participó en los «pactos de la Moncloa». Reelegido diputado en 1979, en esta Legislatura vivió el golpe de Estado del 23-F y fue uno de los tres políticos, junto al presidente del Gobierno, Adolfo Suárez y al vicepresidente, general Gutiérrez Mellado, que permaneció en su escaño, desobedeciendo las órdenes del coronel Tejero.

Tras una grave crisis interna, acentuada por la derrota sufrida en las generales de octubre de 1982, el 6 de noviembre de ese año Carrillo presentó su dimisión con secretario general del PCE. En 1985 se separó definitivamente del mismo y creó un nuevo grupo político, Partido de los Trabajadores-Unidad Comunista, con el que acudió a las elecciones de 1986, aunque no obtuvo escaño.

Carrillo ha recibido numerosos reconocimientos por su actuación durante la transición, sobre todo a partir del 2005, fecha de su noventa cumpleaños, como la cena homenaje, ofrecida el 16 de marzo, a la que asistieron destacadas personalidades, entre ellas el presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero.

Al margen de la política, Carrillo se considera periodista, profesión que comenzó a ejercer a los 16 años, como redactor de El Socialista. En abril de 1994 fue elegido miembro de honor de la Agrupación de Periodistas de la UGT y en junio del 2005 fue homenajeado por la Asociación de la Prensa de Madrid.

Carrillo estaba casado con Carmen Menéndez y tenía tres hijos: Santiago, Jorge y José. Este último fue elegido rector de la Universidad Complutense en abril del 2011.

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