El aeropuerto de Castellón gastó cinco millones en publicidad

La sociedad gestora del aeródromo mantuvo patrocinios y promociones a pesar de que tiene pérdidas y todavía no opera vuelos

El aeropuerto de Castellón ya tiene un avión Una escultura de acero de 127.000 euros coronará la estatua de Carlos Fabra en el desierto aeródromo valenciano

Es el aeropuerto más conocido de España y no precisamente por la puntualidad de sus aviones. De hecho, por la pista del aeródromo de Vilanova d'Alcolea sólo han paseado los trabajadores que velan por la seguridad de la infraestructura. A pesar de que el aeropuerto de Castellón no está todavía en funcionamiento, la empresa pública Aerocas no dudó en desembolsar 5,1 millones de euros en gastos de publicidad, propaganda y relaciones públicas hasta el 31 de diciembre del 2011, según detalla la cuenta general de la Generalitat. Una promoción de algo que todavía no funciona y sobre lo que hay prevista una posible fecha de apertura que nunca llega.

La cuantiosa cantidad que el aeródromo destina a publicitarse se queda corta con la repercusión que su falta de vuelos le ha dado a nivel internacional. A pesar de eso, el aeropuerto del abuelito, como lo describió su promotor, Carlos Fabra, a sus nietos el día de la inauguración no ha escatimado en gastos de patrocinio. Es el caso de los 1,2 millones del espónsor deportivo al equipo mundial de motociclismo Aeroport de Castelló. Aún así, la cifra destinada a publicidad y promoción del aeródromo ha caído este año en casi dos millones de euros respecto al año 2010.

El aeropuerto no ha dudado en asistir a ferias de turismo, promocionar equipos deportivos y consolidar su marca a pesar de que carece de licencia para operar. Es decir, destina millones de euros a vender algo que nadie puede comprar: un billete de avión con destino Castellón. De hecho, los informes de la Sindicatura de Comptes han hecho hincapié en el gasto en patrocinio de la empresa Aerocas en los últimos años porque considera que su inversión no está acreditada para justificar el resultado. Es decir, cuestiona que el gasto en publicidad sirva para algo. Pero la empresa siempre ha defendido que esa inversión en anuncios y patrocinios era necesaria para dar a conocer la marca.

Por otra parte, la partida de gastos de personal para una infraestructura que no funciona también es significativa, ya que sólo en los siete salarios de los directivos y trabajadores de la empresa se gastan 368.000 euros cada año. Y eso, a pesar de que la empresa pública tiene pérdidas de 8,5 millones de euros a 31 de diciembre del 2011, acumuladas de ejercicios anteriores de 25,3 y un patrimonio neto negativo de casi 23 millones de euros. Con gastos como los de la subestación eléctrica adjudicada por 8,9 millones de euros (para cuatro años), los equipos de la torre de control por 5,2 millones de euros (también para cuatro años) o los equipos de seguridad para el recinto, adjudicados por 5,8 millones de euros, no es extraño que la caja esté vacía.

Al final, el precio del aeropuerto de Castellón en el 2011 fue de 111,4 millones de euros, según el informe de recepción de obra. De hecho, el mantenimiento de la instalacion sin ningún tipo de uso asciende a un montante de 10 millones de euros al año. En el informe de auditoría incluido en la cuenta general la empresa fiscalizadora avisa a la sociedad de la falta de claridad en la puesta por escrito de la prórroga de los contratos de patrocinio. También manifiesta que la auditora no ha tenido acceso al acta del Consejo de Administración celebrado el pasado 28 de marzo del 2012, a pesar de que tiene conocimiento de que sí se ha producido , por lo que, ante su falta de información, se desconoce el efecto que pudiera derivarse de cualquier decisión adoptada en la reunión.

Ruina y despilfarro de España

El aeropuerto de Castellón sigue dejando titulares sorprendentes nada relacionados con la actividad a la que estaba destinada la instalación. Hace unos meses, el periódico New York Times se refería a la colocación de la última pieza de la estatua creada por Juan Ripollés para el aeropuerto de Castellón (un avión de aluminio) como es «el símbolo de la ruina y el despilfarro en España».

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