Los presidentes del Congreso y del Senado renunciaron a la residencia oficial


Los presidentes del Congreso, Jesús Posada, y del Senado, Pío García-Escudero, renunciaron en febrero a las viviendas oficiales que les correspondían por sus cargos institucionales, ya que los dos políticos del PP tienen fijada su residencia habitual en Madrid. Tanto Posada como Escudero argumentaron que se trataba de una decisión de «sentido común» no cargar al erario los costes de mantenimiento de estos alojamientos, que superan los 35.000 euros anuales. En la legislatura iniciada en 1989 se decidió dotar de residencia oficial a los presidentes del Congreso y del Senado, entonces Félix Pons y Juan José Laborda. La del presidente de la Cámara baja está situada muy cerca del Museo del Prado, y en el distrito de Moncloa la del presidente del Senado. Ambos son inmuebles amplios, con tres plantas cada uno de ellos.

En el inicio de la actual legislatura, el diputado de UPyD Toni Cantó anunció su renuncia a percibir la indemnización mensual de 1.823 euros en concepto de dietas de alojamiento. «Tengo casa en Madrid, sería un timo que cobrara las dietas que me corresponden por pernoctar en un hotel», anunció en Twitter el parlamentario de UPyD, argumentando su decisión. Cantó también renunció a otros privilegios, como que el Congreso le pagase la conexión ADSL en su domicilio y al abono de la aportación mensual que realizaba a un plan de pensiones privado, equivalente al 10 % de su salario. Esta ayuda se suprimió para todos los diputados el pasado mes de enero.

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