Mariano Rajoy cree que el Gobierno no tiene «nada de qué avergonzarse» tras los recortes aprobados

El presidente del Gobierno dice a sus simpatizantes que pueden «ir con la cabeza bien alta» porque trabaja «incluso para los que protestan»


Mariano Rajoy ha asegurado que ni su partido ni su Ejecutivo tienen nada de que «avergonzarse» ante las medidas de ajuste que está adoptando ante la crisis, porque trabaja «en beneficio de los que nos aplauden, de los que se callan e incluso de los que protestan».

Rajoy ha intervenido en el acto de clausura del Congreso del PP andaluz, previsto inicialmente para el domingo pero al final adelantado, algo que el partido ha achacado a que cree que «no es momento de fiestas y celebraciones», y en el que se esperaba la concentración de centenares de personas protestando a las puertas del Palacio de Congresos de Granada.

«No tenéis nada de que avergonzaros y nosotros en el Gobierno no tenemos nada de que avergonzarnos. Podéis salir de aquí con la cabeza muy alta y con el orgullo de que no estáis defendiendo los intereses particulares de nadie. Estamos trabajando en beneficio de todos, de los españoles de hoy y del mañana, y en beneficio de los que nos aplauden, de los que se callan e incluso de los que protestan», ha subrayado el presidente del Gobierno.

Rajoy ha señalado que su Gobierno tiene por delante «una tarea gigantesca» pero ha advertido de que se tiene que tener la «firme convicción» de que «hacemos lo que debemos hacer», ya que la fuerza del partido y del Gobierno «brota» de la convicción de que «hacemos lo que debemos hacer» aunque no le guste.

«Comprendo las frustraciones y el mal humor que provocan los sacrificios»

Tras una semana en la que su Gobierno ha aprobado un ajuste de 65.000 millones, el mayor en la historia de España, Rajoy habló en Granada de sentimientos porque aseguró que no quería hacerlo sobre números, tecnicismos, leyes o reglamentos. El presidente del Gobierno es consciente de que la respuesta en la calle a los recortes va a ser dura, por ello quiso arengar a los suyos.

Rajoy intentó apagar el incendio, o al menos no propagarlo, mostrando total compresión hacia los que se manifiestan en contra del último tijeretazo adoptado por el Gobierno para cumplir con las exigencias de la Unión Europea.

«Yo comprendo las frustraciones y el mal humor que provocan los sacrificios», indicó Rajoy antes de advertir de que si no hubiera subido el IVA o quitado temporalmente una paga extraordinaria a los empleados públicos «las cosas estarían mucho peor». En cualquier caso, el presidente del Gobierno mandó un mensaje a los sorprendidos o desencantados con sus últimas resoluciones. «Nunca hemos prometido ni milagros ni brotes verdes», declamó.

Mariano Rajoy ha recordado que durante mucho tiempo se le dijo a los españoles «no lo que les podía ayudar a salir de la crisis, sino lo que era cómodo y agradable de decir y oír», pero sin embargo «disfrazar la realidad y retrasar las reformas solo ha servido para que las tareas se amontonen y que la factura sea más alta».

Rajoy abundó en que su Gobierno, desde el primer día, ofreció una única senda para salir de la crisis. «Un camino difícil, cargado de sacrificios pero por el que necesariamente tenemos que transitar para salir del pozo», recalcó. Empleó un argumento que no usó en el Congreso de los Diputados el pasado miércoles cuando intentó justificar el tijeretazo ante la gravedad de la situación por la que atraviesa el país: el de que sería de ingenuos pensar que la recuperación económica llegará sin sacrificios. «Nadie -acotó- nos va a regalar nada, y todo lo que deseemos alcanzar tiene que salir de nuestro propio esfuerzo». Dejó claro que ni para él ni para sus ministros ha sido agradable subir los impuestos o reducir el sueldo a los ciudadanos. Si lo han hecho, apostilló, es solo «porque es nuestro deber».

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