El fuego arrasa 50.000 hectáreas en Valencia y salta a Castellón

Es la superficie que se quemó en Galicia en el fatídico 2006

EFE
C. Cerveró M. L.
valencia / colpisa, redacción

El fuego no da tregua en Valencia, donde desde el pasado jueves ya han ardido alrededor de 50.000 hectáreas, superficie que se quemó en Galicia en el fatídico 2006 y que representa el 9 % de la provincia de Pontevedra. Los dos principales focos, el de Cortes de Pallás, iniciado el jueves, y el de Andilla, que comenzó el viernes, continuaban ayer activos y ya afectaron a una veintena de municipios. Este último ya entró en la provincia de Castellón.

Las columnas de humo son visibles desde el espacio, tal y como queda patente en unas fotografía tomadas por uno de los satélites de la NASA.

Más de 1.700 vecinos han sido desalojados de sus hogares desde el pasado jueves. Una enorme nube de humo cubre el cielo desde la comarca de La Ribera, al sur de Valencia, hasta la zona de Sagunto, al norte de la ciudad. Una humareda que obliga a cortar 14 carreteras y a desplazar a los vecinos afectados.

El incendio iniciado en Andilla ha avanzado prácticamente el doble en tan solo unas horas y el constante cambio de viento unido a las altas temperaturas están dificultando la posibilidad de hacer «contrafuegos» para evitar el avance del mismo. Según fuentes de la Unidad Militar de Emergencias, en «el corto espacio de la noche del sábado» el incendio de Andilla avanzó notablemente y a pesar del esfuerzo que se está haciendo por controlarlo, las circunstancias lo están impidiendo. Un portavoz del Centro de Coordinación de Emergencia detalló que en la zona trabajan 22 medios aéreos y 1.700 terrestres para intentar atajar este fuego que se originó el pasado jueves por una negligencia en Cortes de Pallás.

Un detenido

La Guardia Civil detuvo ayer a un hombre de 57 años como presunto autor del incendio de Andilla. Fuentes de la Delegación del Gobierno en Valencia indicaron que la investigación apunta a que el fuego comenzó cuando el acusado realizaba una quema de rastrojos en su finca.

La tan esperada lluvia prevista para ayer para ayudar a la extinción de los dos incendios que azotan la comunidad resultó ser traicionera. Un rayo provocó un nuevo incendio en las inmediaciones de una zona residencial en Sagunto. No obstante, la propia lluvia fue atenuando el fuego. Hasta allí se han desplazado bomberos de Sagunto y brigadistas de Bétera que lo controlaron en poco más de dos horas.

La estrategia de extinción se centra en tres puntos: crear una zona de protección para que el fuego no se adentre en la Calderona, frenar el fuego con medios aéreos y terrestres en la localidad de Higueruelas y evitar que las llamas se dirijan hacia las poblaciones de Llíria y Casinos.

La situación sobre el terreno es muy compleja y unas 2.000 personas luchan contra las llamas. La Unidad Militar de Emergencias (UME) considera «difícil» controlar los focos. Un portavoz de esta unidad explicó que aunque los 900 militares que han enviado a la zona están trabajando para evitar que el fuego siga avanzando, las circunstancias no están ayudando porque «el viento cambia constantemente de dirección y la temperatura es alta». «Es bastante difícil arreglar la situación», considera la UME, que también ha enviado a la zona 50 autobombas y 250 vehículos, de los que 14 son nodriza.

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