Javier Arenas insinúa su despedida tras su cuarto fracaso en Andalucía


«Hasta aquí hemos llegado. Hemos ganado las elecciones. Seremos el partido del diálogo». Con este discurso que ha sonado a despedida, Javier Arenas ha reconocido desde el balcón de la sede del PP en Sevilla, en la calle San Fernando, que su pírrica victoria en las elecciones andaluzas no le permitirá gobernar. Su cuarto asalto a la presidencia de Andalucía se ha saldado con un fracaso que nadie en el PP esperaba. El impacto del fin del sueño de presidir su tierra se reflejaba en la cara de Arenas, que ha comparecido al borde del llanto ante una multitud de seguidores del PP que no encontraba consuelo por no poder celebrar una victoria que llevaban 30 años esperando.

Los dirigentes y simpatizantes del PP andaluz han vivido una noche de ducha escocesa. Al conocerse los altos datos de abstención, creyeron primero que ganarían cómodamente porque los socialistas se habían quedado en casa. Pero, en medio de gestos incrédulos, los primeros sondeos han confirmado que la decisión de Griñán de separar las elecciones andaluzas de las generales ha sido un rotundo éxito, que ha permitido a los socialistas conservar su bastión andaluz pese a un notable retroceso en votos. «Tanto tiempo esperando a ganar y ahora no podemos celebrarlo», se lamentaba una seguidora del PP a las puertas de la sede sevillana de los populares.

«Es el momento en que Andalucía exige más diálogo y aquí estaremos desde el principio hasta el final para garantizar la estabilidad y la gobernabilidad de Andalucía», ha dicho Arenas desde el balcón. Quiso resaltar el mérito de la victoria, que por «primera vez en la historia» su partido ha ganado las elecciones andaluzas, algo que ha calificado como un «hecho histórico», porque el PP es el partido político «con más diputados» porque ha sido la fuerza más votada.

Por su parte, la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, ha recalcado «la extraordinaria importancia» del triunfo de Javier Arenas en las elecciones andaluzas y ha subrayado que el camino del cambio y de reformas de Mariano Rajoy sigue siendo «imparable». Ha negado que se haya dado un castigo al Partido Popular y se ha manifestado «absolutamente convencida» de que el cambio político que abandera el presidente del Gobierno, pese al contenido de algunas reformas y la huelga general del jueves, no se va a detener. Aunque Cospedal ha eludido hablar de «decepción», sí ha asegurado que «cuando se ganan unas elecciones», como ha sucedido en Andalucía, lo normal es que se quiera gobernar.

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