El aeropuerto de Castellón cuesta diez millones al año pese a seguir inoperativo

Hoy se cumple el primer aniversario de la inauguración de una infraestructura que nunca tuvo vuelos y que costó 151 millones


redacción / la voz

Un año después de su inauguración oficial, el aeropuerto de Castellón sigue consumiendo importantes cantidades de recursos públicos, a pesar de no tener actividad. La Generalitat valenciana destinó en sus dos últimos presupuestos 21,5 millones de euros -más de diez millones al año- para sostener una costosa infraestructura que sigue sin vuelos regulares.

El 25 de marzo del 2011, dos meses antes de las elecciones locales y autonómicas, los entonces presidentes de la Generalitat y de la Diputación -las Administraciones que participan en su sociedad gestora, Aerocas-, Francisco Camps y Carlos Fabra, inauguraron el aeropuerto situado en Villanueva de Alcolea, un pueblo de apenas 700 habitantes. Pero, esa jornada, los 1.500 invitados que abarrotaban la nueva terminal de 10.000 metros cuadrados no vieron salir desde su pista de 2,7 kilómetros vuelo alguno. Fabra pronosticó que los aviones despegarían y aterrizarían en sesenta días. No fue así.

Doce meses después, el futuro del aeródromo es incierto. Sigue sin contar con la autorización para el tráfico aéreo, y el Gobierno de la Generalitat rescindió el contrato a la empresa concesionaria, encargada de la gestión, que le reclama ahora por vía judicial ochenta millones invertidos por un contrato que tenía una duración de 50 años. Además, la infraestructura está mal construida y será necesario demoler parte de la pista donde los aviones deberían realizar los giros para cumplir con los requisitos técnicos de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea. El aeródromo tampoco tiene garantizado el suministro eléctrico, ya que Iberdrola no realizará las obras necesarias para garantizarlo hasta que tenga garantías de cobro. Tras un decenio de proyecto y más de 150 millones invertidos, todavía no ha despegado ni un solo avión de Castellón, un aeródromo muy caro de sostener. Para este año, la Generalitat valenciana ha destinado 9,4 millones de euros de sus presupuestos para mantener esta infraestructura, entre gastos corrientes, de personal y financieros. A ellos hay que sumar otros 12,5 ya abonados por la Administración autonómica en el 2011.

«Sostener este aeropuerto sin actividad está costando cada mes a los valencianos 700.000 euros», explica Eva Martínez Ruiz, diputada del Grupo Socialista en las Cortes regionales. «Nosotros no estamos en contra de dotar a la comunidad de infraestructuras que la puedan hacer más competitiva, pero el caso del aeropuerto de Castellón es una sucesión de chapuzas y una muestra de despilfarro de dinero público», reprobó.

El Ejecutivo autónomo valenciano asegura estar trabajando para que la apertura del aeródromo se realice cuanto antes. Buscan una nueva empresa que se haga cargo de la gestión y tantean a compañías aéreas, pero sin barajar fechas concretas. «El aeropuerto de Castellón se abrirá cuando haya garantías de que vaya a haber utilización», explicaba esta semana Alberto Fabra, presidente de la Generalitat, que asumía errores. «Hay cosas que posiblemente se podían haber hecho mejor, pero ahora las circunstancias son distintas. Hay poco dinero y hay que utilizarlo bien», zanjó.

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