El chófer de Guerrero llegó a gastar al mes 25.000 euros de dinero público en cocaína

Relató a la jueza de los ERE cómo el ex alto cargo andaluz despachaba en un bar y siempre a favor de sus conocidos


sevilla / colpisa

Los detalles más escabrosos del fraude de los ERE se oyeron ayer en el juzgado por boca del chófer de Francisco Javier Guerrero, el ex director general de Trabajo de la Junta andaluza encarcelado por este caso de corrupción. Juan Francisco Trujillo relató a la jueza cómo llegó a gastar en droga para ambos hasta 25.000 euros mensuales de las ayudas públicas que recibió. Certificó que el ex alto cargo «presumía» de su capacidad para lograr subvenciones cuyos beneficiarios siempre eran de su entorno o conocidos del PSOE.

La instructora Mercedes Alaya imputa al conductor, que trabajó para Guerrero entre el 2003 y el 2007, once delitos continuados. Su declaración sirvió para concretar el modus operandi de Guerrero: después del almuerzo, trasladaba el despacho a un bar de copas, donde quedaba con empresarios y peticionarios de las ayudas que después recibía en la sede de Empleo.

Guerrero presumía de la capacidad que tenía para conceder subvenciones y, en ocasiones, se mostró «molesto» por los retrasos y porque «le paralizaban» los pagos. De hecho, una vez salió «muy enfadado» de una reunión en la Consejería de Presidencia con Gaspar Zarrías, según relató. El interrogatorio, que continuaba anoche, trató de esclarecer cómo el chófer resultó beneficiario de ayudas, hasta un total de 1,3 millones, o incluyó a su madre como «intrusa» en uno de los ERE, tras falsificar su firma en el despacho de Trabajo, y cobrar él mismo los 122.000 euros de la póliza.

«Asesor» de empresas con ERE

Trujillo, muy nervioso, admitió que fue el exdirector de Trabajo quien, cuando estaban en un bar de copas, le ofreció la posibilidad de concedérselas si creaba alguna sociedad. El chófer creó tres empresas en un solo día, pero acabó levantando las sospechas de la Agencia Tributaria al no tener actividad. También asesoró a compañías que se acogieron a un ERE subvencionado por la Junta (como Dhul y Delphi), por los que cobró 6.900 euros y en los que se limitó a descargar una memoria económica de la propia empresa.

Explicó que gastó más de medio millón en comprar dos fincas y un piso y que, con parte del dinero, invitó a su jefe a copas y drogas. Reconoció haberse gastado en un mes 25.000 euros en cocaína porque «consumían a todas horas» y esa sustancia ayudaba a Guerrero a «mantenerse despierto». Según calculó, podían consumir entre cinco y diez gramos cada uno al día.

El conductor explicó que compraba la droga cada pocos días y que Guerrero le presentó a una persona que le indicaba dónde adquirirla. Trujillo la repartía en bolsitas y daba a su superior una «cada cinco o diez días». Aparte de las juergas, el conductor agradeció a su jefe las ayudas con relojes, un piano, cuadros, etcétera. Según estimó, se gastó al menos 2.000 euros en ropa y otros 1.000 en teléfonos móviles para Guerrero, a quien también entregó entre 60.000 y 80.000 euros en mano.

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