La Zarzuela estudia apartar a Urdangarin de la familia real ante su inminente imputación

Las únicas opciones pasan por una renuncia de la infanta Cristina a sus derechos, la restricción de la Familia Real o el divorcio de la hija del rey.


El palacio de la Zarzuela ya trabaja con el escenario más desfavorable y más probable, la inminente imputación de Iñaki Urdangarin en la operación Babel, que investiga supuestos contratos irregulares por parte de los Gobiernos balear y valenciano adjudicados a dedos al Instituto Noos que hasta 2006 presidió el yerno del rey. La Fiscalía Anticorrupción y el juez mallorquín José Castro Aragón, según fuentes del caso, tienen previsto hacer públicas sus acusaciones formales, entre las que también podría estar la evasión de capitales, contra el marido de la infanta Cristina en las primeras semanas de 2012, una vez que la brigada antiblanqueo termine de analizar la documentación incautada a principios de noviembre en los registros de las sociedades que dirigían Urdangarín y su socio Diego Torres.

Para cuando llegue el momento de la imputación, Zarzuela quiere que el exjugador de balonmano esté desvinculado de la Casa Real y evitar así que Urdangarin se convierta en el primer miembro de la Familia Real acusado formalmente de un delito, algo que no ha ocurrido nunca en la historia reciente de España. Las opciones, admiten juristas especialistas en el tema, no son muchas: una renuncia de la infanta Cristina a sus derechos dinásticos, la restricción de la Familia Real o que la hija del rey se divorcie.

Esta última opción, la más rápida y simple, no se baraja por el momento, ya que la Infanta no quiere romper su matrimonio, una decisión que de tomarse provocaría la salida instantánea de Urdangarin de la Familia Real. Este sería un caso idéntico al ocurrido con Jaime de Marichalar, quien, tras su ruptura matrimonial con la infanta Elena en diciembre del 2009, dejó de ser «miembro» de la Familia Real, perdió el título de duque consorte de Lugo, el tratamiento de «excelencia» y de «Grande de España» que tenía desde que se casó con Elena en marzo de 1995.

La segunda posibilidad para establecer un cordón sanitario a fin de que el caso Urdangarin no salpique a la Corona pasa por la renuncia de la infanta Cristina a sus derechos dinásticos. La segunda hija del Rey -que en la actualidad ocupa el séptimo puesto en la línea sucesoria tras sus hermanos y los hijos de éstos- saldría así de la Familia Real y con ella, por supuesto, su marido, y pasarían a ser solo familia del rey, un estatus «no oficial» al que, por ejemplo, pertenecen las hermanas de don Juan Carlos, Pilar y Margarita. Cristina, que no dejaría de ser infanta, y Urdangarin carecerían de agenda oficial de la Casa Real y tampoco recibirían asignación alguna por parte del rey.

Adelgazar

La última opción, que ya desde hace tiempo está en estudio en Zarzuela, es adelgazar la Familia Real. En la actualidad, son miembros el rey y su cónyuge, los hijos del monarca y sus esposos y los hijos del heredero. La idea que se baraja pasa por limitar la Familia Real a los reyes, los príncipes de Asturias y a los hijos de estos. De acelerarse esta reforma en Zarzuela, Urdangarin, junto a Cristina y Elena, dejarían de ser miembro de la Familia Real. Ni las infantas ni el yerno del rey tendrían entonces derecho a la asignación que les asigna el rey -que jamás se ha hecho pública- y que el jefe del Estado detrae del presupuesto que se le concede cada año y que en 2011 fue de 8,4 millones de euros.

Entretanto, según publica la revista ¡Hola!, la Reina Sofia, aprovechó un viaje oficial a Nueva York para presidir la 2011 Gold Medal Gala del Queen Sofía Spanish Institute y se desplazó a Washington para compartir unos días con su hija Cristina, su yerno y sus nietos.

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