British Airways ansía Barajas para crecer hacia Oriente

Eliminar códigos compartidos es otro objetivo, advierte el Sepla


redacción / la voz

Llevaban tiempo flirteando y hace dos años acabaron casándose. La de Iberia y British Airways fue una boda a lo grande, que prometía ser una unión entre iguales. Un acuerdo estratégico para crecer y competir mejor en un contexto en el que las compañías de bajo coste ganaban terreno en los recorridos cortos y medios. Entonces ya hubo voces que advirtieron sobre los verdaderos deseos de la compañía británica. Decían que se consintió un casorio interesado que le abría la puerta, a medio plazo, para hacerse con el control de la terminal T4 de Barajas, un estratégico caramelo que le permitiría expandirse más allá del eje de Heathrow (Londres) ganando también el mercado de largo recorrido hacia Asia y Oriente Medio. De esta forma podría competir directamente con otras grandes empresas aéreas como Emirates, que ya ofrecen rutas desde la capital de España a esos destinos con tarifas ahora muy competitivas.

Ganar terreno

Aquellas advertencias parece que comienzan a confirmarse. La británica, ávida de nuevos slots, ha lanzado el lazo a la filial de Lufthansa BNI para lograr ganar peso ligeramente en el aeródromo de la capital londinense. Es en cierta manera una forma de copar terreno después de que el Gobierno británico explicara que no se va a construir una nueva pista.

En ese contexto, Barajas es un bocado aún más suculento para los ingleses porque les permitiría crecer hacia el este, aprovechando también los flujos de largo recorrido donde Iberia tiene el liderazgo. Y es que, menos la ruta a Fortaleza que ha caído en manos de la británica, o la de Córdoba, en Argentina, que probablemente seguirá el mismo camino, las otras líneas a Sudamérica son de la española.

Constituyendo la low cost Iberia Express para los cortos y medios recorridos, según el Sepla, la aerolínea británica tendría también una empresa de bajo coste capaz de llevar hasta Madrid a aquellos que pretendan volar hacia el oeste en vuelos de larga trayectoria. La desmembración de Iberia, para el Sepla, es pues más que evidente.

Frenazo inminente

La protesta de los pilotos contra la constitución de la nueva low cost Iberia Express es también una forma de evitar que Iberia vaya perdiendo poder dentro del grupo IAG -constituido tras la unión con British-, en el que el consejero delegado procede de la aerolínea de las islas. En el 2015, cuando la unión se haga efectiva, las riendas serán tomadas por la compañía que tenga mayor peso. Permitir el bajo coste, añaden, es dejar que ganen esta partida.

Y no solo está en juego el hecho de dejar a la nueva línea los recorridos medios y cortos. Al parecer, explican desde el Sepla, la dirección de la matriz también pretende eliminar los códigos compartidos, rutas que realizan entre las dos empresas aéreas. Un ejemplo de lo que ocurriría es el vuelo que une Madrid y Sudáfrica. Actualmente, esta línea está operada por Iberia y, en caso de ser eliminada, explican, pasaría a ser lanzada por British Airways.

Contrato

Y las pruebas de lo que quieren hacer los ingleses, advierte el Sepla, son mayores. El plan presentado hace unos días a los inversores habla de cómo British Airways tiene previsto comprar cincuenta aviones e incrementar la plantilla en 800 personas. En cambio, en España solo la low cost tiene previsto crecer. El escenario para el Sepla es claro.

British prevé comprar 50 aviones y aumentar su plantilla en

800 personas

La protesta es un modo de tratar de evitar que Iberia vaya perdiendo poder en IAG

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