Las víctimas gallegas exigen memoria, dignidad y justicia

Lamentan el daño inútil de la banda, pero confían en que habrá paz


redacción / la voz

Nadie lanza las campanas al vuelo. Si acaso, algunas de las víctimas del terrorismo de ETA las hacen redoblar en memoria del medio centenar de gallegos que perdieron la vida en atentados. «Pedimos memoria, dignidad y justicia», señalaban ayer Antonio Suárez Mugía y Fabiola Pérez Mosquera. Ambos ponen cara a los colectivos de víctimas del terrorismo en Galicia, que además de los fallecidos acumula un gran ejército de heridos y de padres, madres o hijos a los que les arrancaron a sus seres queridos. José Antonio Pardines, asesinado el 7 de junio de 1968, encabeza un dramático listado que ocupa 80 delirantes folios en los que figuran los nombres de las 829 personas que perdieron la vida.

Las que siguen aquí desconfían de tres encapuchados que ni entregan las armas ni se someten a la Justicia. Y, ni siquiera, como dice Javier Varela, exmiembro de la policía autónoma vasca, piden perdón.

Por eso, todos ellos exigen que se cumpla el Estado de derecho y no se dé un paso atrás en la lucha contra ETA.

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