EE.UU. apremió a España para que aceptase el escudo antimisiles

Jiménez asegura que no hay ningún problema diplomático con Rusia


madrid / colpisa

Estados Unidos apremió al Gobierno para que diera una respuesta a la presencia del escudo antimisiles en la base naval de Rota. Tras casi un año de negociaciones, en un contexto de fuerte competencia con otros países para acoger el programa militar, el Ejecutivo cerró el acuerdo el pasado miércoles en Bruselas dado que Estados Unidos necesitaba incorporarlo lo antes posible a sus presupuestos del próximo año.

Por este motivo, las prisas de la Administración Obama, según justificó ayer el portavoz del Ejecutivo, José Blanco, fue la razón por la que se ha dado el paso «en este momento», a escaso mes y medio de las elecciones generales y con el Parlamento ya disuelto.

Blanco salió así al paso de las críticas surgidas desde los partidos minoritarios por la forma en la que se ha concretado la negociación: con absoluto secretismo y sin información previa en el Congreso.

El ministro de Fomento recordó que el Gobierno mantuvo al tanto al presidente del PP, Mariano Rajoy, desde el comienzo de las conversaciones y añadió que «cuando se firme el acuerdo con las condiciones concretas del despliegue -previsiblemente el próximo año- el Ejecutivo, el que sea en ese momento, deberá informar al Parlamento».

La presencia en Rota del componente naval del escudo antimisiles de la OTAN supondrá la presencia de cuatro buques destructores estadounidenses, con unos 1.100 hombres, creará un millar de puestos de trabajo en la Bahía de Cádiz y generará unos beneficios económicos de unos 51 millones de euros al año.

La acogida de este programa en España provocó las reticencias de Rusia, celosa por la extensión de la fuerza militar norteamericana en Europa. Sin embargo, la ministra de Asuntos Exteriores, Trinidad Jiménez, aseguró que no existe «ningún tipo de problema» diplomático y que las autoridades rusas fueron informadas «directamente» del acuerdo antes incluso de hacerse público.

«No ha habido una reacción más que la que tradicionalmente hace este país cuando se toman este tipo de acuerdos», explicó la ministra de Asuntos Exteriores, quién reiteró que el carácter del escudo no es ofensivo sino disuasorio, y que «no va dirigido contra nadie». Jiménez recordó que la reacción rusa fue «prácticamente idéntica» a la que tuvo este país cuando Turquía y Rumanía firmaron el acuerdo para albergar en su territorio parte del sistema antimisiles de la OTAN.

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