El Parlamento marroquí pide que se reabra la cuestión de Ceuta y Melilla

Rubalcaba quita peso al conflicto y asegura que la base de confianza entre ambos países resolverá la tensión


madrid/colpisa.

El vicepresidente primero del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba, no se mostró ayer excesivamente inquieto ante la decisión de Marruecos de replantear sus relaciones con España y tampoco ante la marcha para la «liberación» de Ceuta y Melilla organizada por varias asociaciones del país vecino. El número dos del Ejecutivo apeló al diálogo y a la confianza para pedir a Rabat que reconsidere su malestar. «Para España, estas relaciones son estratégicas, es decir, importantísimas, y lo van a seguir siendo», manifestó.

Las declaraciones de Rubalcaba tuvieron lugar horas antes de que el Parlamento marroquí añadiera más tensión a los hechos, anunciando su decisión de reclamar a su propio Gobierno que reabra cuanto antes la cuestión sobre la soberanía de Ceuta y Melilla. En todo caso, Rubalcaba alegó que ambos países han hecho un esfuerzo en los últimos años para reforzar las relaciones bilaterales y que no hay razones para la preocupación. «Hoy disponemos de una base de confianza que no había hace algún tiempo y eso es lo que me permite asegurar que no hay ninguna situación o circunstancia que no podamos superar», señaló durante la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros.

Las autoridades españolas llevan días tratando de apaciguar los ánimos de los marroquíes por las resoluciones de condena a los acontecimientos de El Aaiún aprobadas sucesivamente en el Parlamento Europeo, en el Senado y el jueves en el Congreso de los Diputados.

Con respecto a la convocatoria de varias organizaciones y partidos políticos marroquíes para llevar a cabo una marcha que desembocará en la frontera con Ceuta para reclamar el fin de la «ocupación» de esta ciudad y de Melilla y «otros lugares bajo colonización española», Rubalcaba despachó el asunto con una simple frase: «Ceuta y Melilla están plenamente seguras».

El jefe del Gobierno melillense, Juan José Imbroda, también trató de evitar alarmismos, pero pidió a Marruecos sensatez. Tras defender que la resolución que ha indignado al país magrebí no es en absoluto hiriente, insistió en que ahora debe serenarse y no caer en la tentación de crear mayor crispación cada vez que hay un problema entre países «que son socios».

En la misma línea se expresó la ministra de Asuntos Exteriores, Trinidad Jiménez, desde Mar del Plata (Argentina), donde se celebra la Cumbre Iberoamericana. «Más allá de las fricciones verbales, puedo asegurar que la relación con Marruecos es fluida y la estamos gestionando con toda normalidad desde el Gobierno», afirmó. Jiménez explicó que su Gobierno ha aclarado ya a Marruecos el sentido de la moción parlamentaria sobre los incidentes en El Aaiún, y además reafirmó la «permanente disposición al diálogo» de España con un «socio estratégico», aunque matizó que debe ser un «diálogo respetuoso».

Desproporción

El coordinador de Presidencia y Relaciones Internacionales del PP, Jorge Moragas, criticó la «tibieza» con la que, a su juicio, ha respondido el Gobierno a la amenaza de Marruecos de reevaluar sus relaciones con España, según informa Efe. Moragas calificó de desproporcionada y «no demasiado bien medida» la reacción del Ejecutivo de Rabat tras pedir el Parlamento español al Gobierno que condene «los incidentes violentos» ocurridos durante el desmantelamiento del campamento de protesta saharaui de Gdaim Izik.

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