El Tribunal Supremo ordena que se juzgue de nuevo el caso de Antonio Meño

EFE

ESPAÑA

El hombre entró en coma hace 21 años tras someterse a una rinoplastia en una clínica de Madrid que quedó absuelta.

17 nov 2010 . Actualizado a las 20:16 h.

El Tribunal Supremo (TS) ha ordenado que se celebre un nuevo juicio civil sobre el caso de Antonio Meño, el hombre que entró en coma vigil irreversible hace 21 años tras someterse a una operación de cirugía estética -una rinoplastia- en una clínica de Madrid que resultó absuelta.

Así lo ha acordado la Sala de lo Civil del TS en una sentencia, notificada hoy, en la que estima la demanda de revisión de la familia de Meño y rescinde las sentencias dictadas anteriormente sobre este asunto, por lo que se reabre el caso.

El Supremo manda devolver las actuaciones al Tribunal del que proceden «para que las partes usen su derecho, según les convenga, en el juicio correspondiente».

El pasado 3 de noviembre Meño fue llevado en una camilla al Alto Tribunal para asistir a parte de la vista pública, en la que el fiscal pidió al Supremo que admitiera esta demanda.

El pasado mes de junio, el Supremo, siguiendo el criterio de la Fiscalía, aceptó revisar el caso de esta familia, cuyas demandas por negligencia médica contra la clínica donde se operó y el anestesista que le atendió habían sido rechazadas, por lo que fueron condenados a pagar 400.000 euros por las costas del proceso.

En el proceso civil, este caso se cerró después que un juzgado madrileño, la Audiencia de Madrid y el Supremo rechazaran las demandas de la familia al considerar que no existió negligencia médica y se ha visto de nuevo en el Supremo debido a la aparición de un nuevo testigo, un médico en prácticas que estuvo presente en la operación, en 1989.

Se trata de Ignacio Frade, quien aseguró en la vista que durante la intervención en la Clínica Nuestra Señora de América el anestesista se ausentó y no estaba presente cuando él mismo se percató de que se producía una alteración en la frecuencia del ritmo cardiaco de Meño.

Según Frade, el paciente, que entonces contaba con 21 años, entró en coma porque durante la intervención se desconectó el tubo por donde respiraba y el anestesista se hallaba fuera del quirófano.