Los populares aseguran que su aspiración es convertirse en la fuerza para el cambio dentro de la Generalitat

A. Montilla
madrid/colpisa.

Socialistas y populares encaran la campaña electoral catalana con objetivos muy distintos. El PSC lucha por sortear el batacazo, mientras que fuentes del PP aseguran que su aspiración es ser la fuerza decisiva para el cambio de Gobierno. Los socialistas dan por segura la derrota de Montilla, pero se niegan a admitir que esos resultados sean el preludio de lo que ocurrirá en las generales del 2012. Los populares, en cambio, hacen una lectura nacional de loscomicios y están convencidos de que serán servirán para medir las posibilidades de un desembarco de Rajoy en la Moncloa, ya que las catalanas son el primer asalto de una sucesión de citas electorales: en mayo las autonómicas y municipales, y luego arrancará la precampaña para las generales.

Los socialistas admiten que si la derrota es «sustancial» en Barcelona no podrán ahorrarse la lectura de que ha comenzado el declive. Ya ocurrió en el 2009 cuando perdieron Galicia y, pocos meses después, las elecciones al Parlamento Europeo. Solo que en este caso, es aún más lo que está en juego, porque Cataluña es un territorio emblemático para el PSOE. Ni más ni menos que 25 de sus 169 diputados en el Congreso provienen de esta comunidad autónoma que es, junto a Andalucía, el pilar sobre el que Zapatero asienta su mayoría. Sin embargo, un veterano estratega afirma que aunque Zapatero se juega «mucho» en estos comicios, «no todo es malo». «El castigo al tripartito puede ser el anuncio de una reconciliación posterior de los votantes socialistas con el PSC», sostiene.

El PP, entretanto, quiere convertir las elecciones de Cataluña en el primer paso de Rajoy hacia la Moncloa. Los populares tienen mucho que ganar y poco que perder en unos comicios en los que se juegan dejar el papel de comparsa que usa la puerta de servicio durante años para desempeñar el de socio determinante que entra por la principal. Rajoy quiere que su formación sea decisiva para un cambio de Gobierno como el que auspició en el País Vasco, aunque con unas connotaciones políticas diferentes. El PP contribuyó en el Parlamento vasco a desalojar del poder a los nacionalistas del PNV para que gobernasen los socialistas, mientras que en Cataluña pretenden desbancar al PSC y aupar a los nacionalistas de CiU.

Las elecciones catalanas también serán un test para medir la fuerza de Rajoy frente a Zapatero.

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