El Gobierno enfría las expectativas de Batasuna para ir a las elecciones

Rubalcaba dice que el partido ilegalizado tendrá que romper con ETA y demostrar que no es su apéndice


MADRID/COLPISA.

El Gobierno sigue de cerca cada uno de los movimientos que se producen en Batasuna, incluidos los contactos que en las últimas semanas ha mantenido con otras organizaciones políticas, como Esquerra Republicana e Iniciativa per Catalunya, o sus encuentros con representantes de medios de comunicación. Se mantiene atento a sus planes para presentar en las próximas semanas una nueva marca política que apueste por las vías «exclusivamente políticas» e incluso entiende que el mundo de la llamada izquierda aberzale está en una «posición política favorable» al fin de la violencia. Pero hasta ahí llega el entusiasmo. Las posibilidades de que los acontecimientos puedan precipitarse tanto como para que la organización esté presente en las próximas elecciones municipales y forales del 22 de mayo son, a su juicio, escasas.

El vicepresidente primero y portavoz del Ejecutivo, Alfredo Pérez Rubalcaba, y el ministro de Presidencia, Ramón Jáuregui, se encargaron de enfriar las expectativas que ya se habían generado en sus propias filas sobre la proximidad de un escenario de normalidad política y sin violencia en el País Vasco. Son varios los dirigentes socialistas de relieve -entre ellos el vicesecretario general del partido y ministro de Fomento, José Blanco, o la ministra de Asuntos Exteriores, Trinidad Jiménez- que se han atrevido a decir en los últimos días que el fin de ETA está cerca.

El primero en echar un jarro de agua fría sobre esta idea fue Jáuregui. El veterano político vasco subrayó que es muy probable que la banda terrorista no anuncie nunca que deja las armas y se disuelve. «Probablemente va a quedarse ahí, un poco en la retaguardia, pero eso puede durar mucho tiempo», matizó el miércoles por la noche en Onda Cero. Ese hecho y la constatación empírica de que en toda su historia Batasuna jamás se ha atrevido a romper con ETA mantienen al Ejecutivo en una posición de máxima cautela.

Rubalcaba dejó claro que la participación de Batasuna en los comicios no se producirá de manera automática a través de una condena del terrorismo, una idea que había alentado Blanco. «Es fácil -dijo en la cadena Ser-. Tendrá que demostrar fehaciente e inequívocamente que ha dejado de ser un apéndice de la banda».

La situación se va a enredar más si se cumplen los vaticinios aberzales de que ETA va a anunciar un alto el fuego permanente y verificable por los observadores internaciones antes del 10 de noviembre, día en que el abogado sudafricano Brian Currin va a presentar al equipo de cinco mediadores. Si ETA da ese paso, el Gobierno y el PP tendrán que calcular muy bien su respuesta.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
2 votos

El Gobierno enfría las expectativas de Batasuna para ir a las elecciones