El PSOE trata de reparar el daño de las primarias llamando a la unidad

La ejecutiva socialista dice que el partido es «una piña», y Gómez ofrece un puesto en sus listas a Trinidad Jiménez


madrid/la voz.

Un día después de la batalla de las primarias, el PSOE se esforzó ayer en tratar de minimizar los daños causados por la intensa campaña y en recomponer la unidad del partido. Tanto desde la dirección nacional socialista como desde el entorno de Tomás Gómez se lanzaron mensajes conciliadores e invitaciones a trabajar juntos para derrotar a Esperanza Aguirre en las elecciones autonómicas.

La consigna en el PSOE era ayer borrar la imagen de que las primarias han sido una derrota para Zapatero. Y en esa estrategia participó el propio Tomás Gómez, que negó una y otra vez esa interpretación. Desde la dirección de Ferraz, la secretaria de Organización del PSOE, Leire Pajín, se esforzó en ver el lado positivo y aseguró que la victoria de Gómez sobre la candidata auspiciada por Zapatero ha sido un ejercicio de democracia interna que «llena de orgullo a todos los socialistas». «Somos una piña», llegó a decir.

En rueda de prensa tras la reunión de la ejecutiva el PSOE, Pajín aseguró que el líder socialista no está «tocado» tras la derrota de Trinidad Jiménez, ya que fueron Zapatero y Gómez quienes impulsaron las primarias. La número tres del PSOE negó que existan diferencias y aseguró que tras su triunfo el propio Gómez «ha dado un sí a Zapatero».

Tras felicitar a los dos contendientes en las primarias, Leire Pajín insinuó la posibilidad de que Trinidad Jiménez acepte la invitación de Gómez a integrarse en su candidatura. «Son un gran tándem para ganar en Madrid», afirmó, aunque añadió que «ambos decidirán qué forma de participación puede tener».

Mensajes de paz a Zapatero

El ya candidato el PSOE a la Comunidad de Madrid dejó entrever también esa colaboración. Aunque en sus primeras declaraciones al día siguiente de su victoria afirmó que «es muy pronto para hablar de estas cosas», reiteró que las puertas de su proyecto están abiertas para Trinidad Jiménez.

«Yo le voy a ofrecer un puesto», dijo con rotundidad. Tras la imagen de distanciamiento que dio inmediatamente después de su triunfo, cuando en su discurso de agradecimiento no citó a Zapatero, ayer Gómez quiso mostrarse amable con el presidente y también con quienes se opusieron a que fueran los militantes quienes decidieran. «Los que se oponían a las primarias lo hacían por un objetivo noble: ganar Madrid», dijo.

A su juicio, hablar de «poszapaterismo» tras las primarias es una «lectura incorrecta». «Este proceso se produce porque Zapatero apuesta por este proceso de democracia interna. La democracia nunca debilita a nadie y menos al presidente del Gobierno, porque él es sinónimo de la democracia interna del PSOE», afirmó.

Candidato a la alcaldía

Tampoco quiso Gómez entrar en polémicas con el que será candidato a la alcaldía de Madrid y todavía secretario de Estado para el Deporte, Jaime Lissavetzky, que se posicionó claramente a favor de Trinidad Jiménez durante la campaña. «Pensar que Jaime y yo vamos a acabar como Gallardón y Aguirre es no conocernos a Jaime ni a mí», explicó.

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