Zapatero se dispara un tiro en el pie

Su empeño en imponer a su candidata en unas elecciones que el PSOE tiene muy difícil ganar ha terminado por comprometer su futuro político y ha dividido a los socialistas


Zapatero se ha disparado un tiro en el pie. Así se podría resumir el resultado de las elecciones primarias del PSOE en la Comunidad de Madrid celebradas ayer. Si el presidente del Gobierno pretendía tomar impulso político y reforzar su liderazgo en el partido con estos comicios, el resultado ha sido el contrario. La derrota de Jiménez es una clara derrota de Zapatero. Y no una cualquiera, sino la más dura que ha sufrido desde que en el año 2000 llegó por sorpresa a la secretaría general del PSOE. Primero porque llega en su momento de mayor debilidad. Y segundo, porque se produce en el seno de su propio partido.

Aunque Zapatero aseguró que él no se jugaba «nada» en estas primarias, el mismo hecho de que se viera forzado hacer esa declaración deja claro que era consciente de que se jugaba mucho. En cualquier circunstancia, la celebración de unas primarias supone un riesgo para el líder de un partido. Y mucho más si, como ha ocurrido, el secretario general abandona su papel de árbitro y se decanta claramente a favor de uno de los dos candidatos. Si a ello se suma el hecho de que su liderazgo estaba siendo cuestionado por primera vez en el PSOE, el resultado de estas primarias solo puede considerarse como catastrófico para él, hasta el punto de que compromete su futuro político..

A Zapatero le va a resultar muy difícil convencer a los socialistas de su idoneidad como candidato a la presidencia del Gobierno. No solo se ha implicado a fondo en esta batalla sino que ha implicado a todo su Ejecutivo en favor de Trinidad Jiménez. Si no es capaz de ganar unas elecciones internas en su propio partido, ¿cómo va ser capaz de ganar unas elecciones generales? Esa es la pregunta que se le va a plantear de inmediato a Zapatero. El PP no se bajará ya de ese argumento.

Además de ese efecto negativo de cara a sus aspiraciones a renovar la presidencia del Gobierno en el 2012, el batacazo de su defendida en Madrid deja gravemente tocado su liderazgo en el PSOE.

Paso al frente de los críticos

Desde que accediera a la secretaría general en el año 2000 tras imponerse por un estrechísimo margen a José Bono, Zapatero fue aumentando su ascendente en el partido hasta acabar, con la ayuda de José Blanco, controlándolo de manera más férrea de la que en su día lo hicieran Felipe González y Alfonso Guerra. Hasta hace muy poco, los críticos en el PSOE se habían reducido a la mínima expresión.

Pero bastó la llegada de la crisis para que esas voces disidentes surgieran de nuevo. Primero tímidamente y después abiertamente, ex dirigentes el partido y líderes regionales se permitieron cuestionar la política económica de Zapatero. El error de cálculo del líder del PSOE al tratar de forzar a Gómez a ceder el paso a Jiménez en Madrid propició a sus críticos la ocasión que esperaban para pasarle factura. Ahora dan un paso al frente. Solo así se entiende el resultado obtenido por Tomás Gómez, un desconocido en el propio partido hasta hace muy poco.

Como ocurriera en su día con la candidatura de José Borrell frente a Joaquín Almunia, Gómez ha recibido el apoyo de muchas personas que no se identifican con él y que simplemente han querido votar contra la actual dirección del partido. Las primarias han supuesto así un grave error de Zapatero. En un momento en el que el partido necesita más que nunca la unidad, han dividido a la militancia y el electorado y han sacado a la luz las disidencias internas.

¿Merecía la pena afrontar esta batalla y las heridas que deja abiertas? Pues según los sondeos, no. Ni Gómez ni Jiménez tienen posibilidades, a día de hoy, según las encuestas, de impedir que Esperanza Aguirre revalide su mayoría absoluta en Madrid. Si las cosas no cambian, el ganador de ayer pude convertirse pronto en un perdedor.

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